Procesamiento por muerte de reclusos en cárcel Las Rosas
El juez penal de 4º Turno, doctor Gabriel Ohanián, ya recibió el dictamen del fiscal Luis Pacheco respecto al motín ocurrido el 21 de octubre en la cárcel de Las Rosas, donde murieron dos reclusos y hubo varios heridos. En medio de un gran hermetismo a nivel judicial, por el momento se sabe que el fiscal realizó al menos 4 pedidos de procesamiento, aunque no si solamente involucra a los policías que participaron en estos hechos.
LA REPUBLICA revela algunos aspectos del contundente informe del Comisionado Parlamentario para el Sistema Carcelario del doctor Alvaro Garcé.
La investigación judicial había arrojado que unos seis policías estaban seriamente comprometidos en este caso, y aunque el informe del comisionado parlamentario no fue tenido en cuenta a nivel judicial, vale recordar que uno de los reclusos murió por una acción criminal, según la investigación del funcionario.
Se estima que en el transcurso de esta semana el magistrado actuante se esté expidiendo sobre los hechos más graves ocurridos en la historia de este penal.
Las pericias no dejaron lugar a dudas en cuanto a que los proyectiles y perdigones que mataron a dos reclusos y provocaron heridas a otros corresponden a armas de reglamento de los efectivos que actuaron la noche del 21 y las primeras horas del 22 de octubre.
En los hechos, según pudo saber LA REPUBLICA, estarían implicados seis guardia-cárceles, aunque la investigación dejó en claro que los efectivos que intentaron sofocar el supuesto intento masivo de fuga actuaron sin balas de goma, en la oscuridad, por carecer de linternas u otros elementos de iluminación, enfrentados a unos 200 reclusos que estaban armados con escudos, hierros y cortes de fabricación casera, y que además carecían de un protocolo de actuación para ese tipo de situaciones límite. Por lo tanto la investigación señala que los policías actuaron bajo un fuerte estado de «estrés traumático».
El informe de Garcé
Uno de los dos reclusos muertos aquella madrugada habría fallecido a causa de «una acción criminal». Así lo establece el informe del Comisionado Parlamentario para el Sistema Carcelario, conocido días atrás.
Su informe indica que una de las muertes se produjo por un arma «similar a la que utiliza la Policía», desde el corredor hacia el interior del Sector 0. Aclaró, no obstante, que las responsabilidades se desprenderán de las pericias que solicite la Justicia.
La otra muerte, según el informe, se produjo cuando los internos retrocedían y cuando se produjeron disparos hacia la oscuridad, «en condiciones donde era muy difícil determinar si se podía herir a alguien o no».
Para Garcé, el procedimiento aquella madrugada fue ordenado en el principio, pero, «a medida que llegaron los refuerzos se volvió caótico».
Se pudo determinar que los hechos se originaron sobre la hora 22.30 del miércoles 21 del mes pasado, cuando el recluso AMC, alojado en el Sector 0, comenzó a solicitar asistencia médica, tras lo cual acudieron minutos después 3 funcionarios de la guardia.
Es en este punto que las versiones son encontradas, porque mientras los reclusos acusan a la policía de haber maltratado a quien pedía ayuda, los guardias aseguran haber sido emboscados por el resto de la población del sector.
Lo ocurrido luego es más complejo porque la situación se descontroló con el arribo de más refuerzos a la cárcel, ya que esa noche había solamente 10 funcionarios y un sargento para vigilar un total de 439 reclusos
Tras este primer incidente, en el que los funcionarios salvaron su integridad física por escaso margen, los reclusos tomaron el corredor que comunica toda el ala izquierda de la cárcel, liberaron a sus compañeros de los sectores 1,2, 3 y 4, asaltaron el puesto de guardia interna y llegaron hasta el salón de visita.
Los testimonios recabados, «más los indicios materiales que los corroboran, permiten descartar con certeza la existencia de una acción previamente concertada entre los diferentes pabellones, con el propósito de intentar una fuga masiva», dice el informe, que agrega que el control que tomaron los internos de una amplia zona de la cárcel fue porque «pintó descontrol», según su propio testimonio.
Un de los fallecidos, Horacio Julián Dutra Quiroga, fue alcanzado por un disparo realizado en momentos en que los internos retrocedían hacia los pabellones en medio de una gran confusión. «Su cuerpo fue hallado a metros de la reja de ingreso a los sectores 3 y 4, tendido próximo a la pared, en medio de la total oscuridad».
La muerte de José Francisco Garracini Pereira, minutos después, «permite afirmar que fue el resultado de un acto criminal, cuyo esclarecimiento procura el juzgado competente», afirma de manera contundente el informe de Alvaro Garcé.
Garracini Pereira fue baleado en la cabeza a través de la mirilla de la puerta (sapo), «por una bala disparada con un arma similar a las que utiliza la policía». Además de los dos fallecimientos referidos, resultaron heridos de consideración EITP (perdigones en abdomen y tórax, vejiga perforada), y GMJM (disparo en tórax y bajo abdomen).
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