Extraño. El agresor estuvo vinculado a la lista 97 e hirió a joven de 27 años

Episodio con un baleado en casa de la esposa de un ex vicepresidente

Un comunicado de la Jefatura de Policía de Rocha acerca de un incidente policial con un herido de bala registró otras derivaciones con el paso de las horas. Ocurre que el episodio se registró en la casa de Marga Sosa de Aguirre, esposa del doctor Gonzalo Aguirre Ramírez.

Marcelo Saravia, víctima de este episodio dijo a LA REPUBLICA que «tiene que ser por resentimientos políticos», refiriéndose a la actitud del agresor quien entró a la casa violentando la puerta de entrada.

La dueña de casa, esposa del ex vicepresidente de la República, explicó que estaba viajando para Chuy para enterarse de primera mano de un hecho que le resultaba extraño.

Un peluquero residente en Chuy, que anteriormente había militado en la agrupación Renovación y Victoria de la lista 97, que dirige Marga Sosa fue el responsable de efectuar los disparos. Está detenido en la Seccional 5ª del Chuy, y en las próximas horas habría resolución judicial. El hombre, actualmente, militaba en una de las listas que presentó Vamos Uruguay en el departamento. Si bien las razones por las que se dirigió armado a la casa de la dirigente política y esposa del ex vicepresidente del gobierno de Luis Alberto Lacalle no están claras, las fuentes consultadas coinciden en señalar que hubo razones políticas surgidas de viejas desavenencias en la conducción de una organización que tiene a Sosa de Aguirre como principal figura.

El hecho ocurrió el domingo de tarde cuando en la vivienda de la calle Santa Victoria de la ciudad de Chuy se encontraba el joven Marcelo Saravia, de 27 años, su novia y la empleada de la casa, cuando llega el individuo violentando el portón y entrando preguntando por Marga. De mal modo y en tono insultante, incluso con algunos improperios dirigidos hacia la empleada, le pide para hablar con alguien. Saravia, según relata a la REPUBLICA estaba saliendo del baño y se apersona al individuo para hacerlo desistir de su actitud. «Lo saqué para afuera y él hacía el amague de sacar algo de atrás, un arma», relató Saravia poco después de haber sido dado de alta del Hospital de Chuy, ya en casa de Marga Sosa, donde vive. «Yo creo que venía a hacerle algo a Marga», agregó el herido quien indicó que el hombre había ingerido alcohol aunque no estaba en un estado de ebriedad que le impidiera hablar o caminar.

«Ya en la calle le dije que se fuera para su casa que no quería tener problemas con él, y cuando le suelto una mano para que se fuera me tira un golpe de puño y bueno yo ahí le pego un par de golpes, lo tiro al piso y ahí lo tengo como 10 minutos en el piso agarrándolo», relató. Saravia continúa su relato señalando que «yo en todo momento le hablaba queriendo decirle que estaba mal, que había tomado mucho alcohol. El siempre quería meter la mano en la cintura, atrás, y yo pensé que eran solo amagues que no tenía un arma de fuego. Entonces en una le digo: mira te voy a soltar y no quiero que vengas más a mi casa mientras que yo esté acá», señaló. «Ahora sígueme pegando porque si no te mato», le dijo el delincuente, y el hombre ante esa reacción verbal trató de mantener la misma calma que llevaba y le señaló: «Yo contigo no quiero seguir peleando porque sos un viejo y ya te lastimé, mírate como te dejé el ojo, no quiero pelear, quiero que te vayas de acá. En eso lo suelto y yo, ya sospechando de que él tenía un arma, entro a casa donde el portón es corredizo, lo cierro, y ahí me efectúa dos disparos, uno me pasa por arriba de la cabeza porque yo me agaché para cerrar el portón y otro me pega en la pierna», indicó.

Igualmente, y ante el impacto su primera reacción fue la de continuar manteniendo la calma: «Sentí como que se me congeló el cuerpo, me miro y veo que estaba sangrando. Tampoco me desesperé, entré a casa agarré un paño para apretarme la herida y en ese momento sale mi novia y la empleada y él ya no estaba».

Pero la versión de un vecino dice que el hombre fue hasta la esquina y vuelve intentando abrir el portón como para seguir tirando.

Marcelo Saravia reflexiona que el hombre «vino decidido a algo».

El conocimiento que tiene del hombre, como para manejar una hipótesis de las razones que lo llevaron a actuar de esa manera, viene de la militancia política. «El trabajaba con nosotros cuando nosotros teníamos la lista 97 en las otras elecciones, y en estas el hombre estaba medio raro, el humor de él estaba medio cambiado no lo quisimos integrar al grupo y no sé si está dolido por eso».

En tanto, la dirigente política y edil departamental blanca Marga Sosa de Aguirre dijo LA REPUBLICA, «este hombre fue un protegido de mi padre de toda la vida, y, aparentemente, llegó a casa a pedir explicaciones porque se habría enterado que en casa iba a haber una fiesta y no lo invitaron», señaló, al tiempo de indicar que esta versión la tiene por relatos parciales que recibió por teléfono y esperaba confirmarla, manifestándose muy sorprendida por el hecho y calificando de acción disparatada la encarada por este hombre, al tiempo de negar que hubiera una reunión política en su casa al momento del incidente.

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