Gerente del "Disco" y su esposa fueron asesinados
Canelones
Este caso movilizó ayer a los principales jerarcas de la Jefatura de Policía de Canelones, quienes estuvieron reunidos varias horas en la capital canaria y comandaron distintos operativos efectuados durante la pasada jornada en distintos puntos del departamento.
De acuerdo a las informaciones proporcionadas por fuentes policiales a LA REPUBLICA, Fernández Pouso tenía 61 años y desde hacía 41 prestaba funciones en la empresa Disco, donde ocupaba un cargo gerencial. Integraba la Comisión de Apoyo de la Escuela Nacional de Policía y en las pasadas semanas había adherido a la Lista 11 de la Asociación Española.
Estaba casado con María Isabel Marichal Contreras de 60 años, junto a quien residía en una casa de campo, situada en el kilómetro 29.500 de la Ruta 7. Desde allí, se trasladaba diariamente en su vehículo a la central de la mencionada firma en Montevideo.
Al atardecer del pasado miércoles 14, y tras cumplir una jornada de trabajo «normal», Fernández salió rumbo a su vivienda. El pasado lunes, sus compañeros lo llamaron por teléfono para saber por qué había dejado de asistir a trabajar. Nadie respondió a sus insistentes llamadas, por lo que decidieron acudir a la finca rural. De esa manera, a través de la ventana del dormitorio observaron que el gerente y su señora yacían inmóviles.
Ejecutados
Las personas que descubrieron los cuerpos formularon una denuncia ante la Seccional 6ª de Sauce, cuyos efectivos alertaron a las autoridades policiales de la capital del departamento.
En horas de la noche del lunes, arribaron a la vivienda el director de Seguridad de la Jefatura de Policía de Canelones, Elbio Hernández, el jefe de la Dirección de Investigaciones, Zócimo Nogueira, el juez letrado de Pando, Alvaro González, la jueza de Paz de Suárez e integrantes de la Brigada de Homicidios.
Fernández Pouso estaba en calzoncillos sobre la cama y presentaba dos heridas de bala, una en la frente y otra en el pecho, mientras que su esposa estaba vestida, se encontraba al lado de la cama y registraba heridas de bala en la nuca y el pecho. Según dijeron voceros policiales, el médico forense determinó que el matrimonio había fallecido entre el miércoles y jueves de la pasada semana.
Al revisar la casa, los policías comprobaron que todas las habitaciones estaban en orden. No faltaba dinero, alhajas ni las demás pertenencias de las víctimas. Los únicos rastros del asesinato hallados fueron seis cápsulas detonadas y un proyectil calibre 32. En el momento de cometer las ejecuciones y para evitar que los vecinos oyeran los disparos, los asesinos utilizaron almohadones.
El informe de la autopsia practicada ayer a los cuerpos, que se encontraban en avanzado estado de descomposición, establece que las características de los disparos hace presumir que fueron ejecutados, posiblemente con una pistola 7.65 milímetros.
Allegados a la investigación indicaron que el o los asesinos conocían a las víctimas e ingresaron entre el atardecer del miércoles y la mañana del jueves por la puerta trasera de la casa.
Al cierre de esta edición, los policías realizaban distintas averiguaciones e investigaban el círculo familiar y las amistades del empresario.
En tal sentido, los informantes indicaron que el hijastro de Fernández, un hombre de aproximadamente 40 años que vive en la localidad Andresito, departamento de Flores, fue trasladado a Canelones y consultado sobre sus últimos contactos con su padrastro, quien habitualmente le prestaba dinero.
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