Reclamaron justicia frente a la Jefatura a un mes del crimen de Myriam Mazzeo
Ayer se cumplió un mes del atentado explosivo que cobró la vida de la infortunada mujer y le causó graves heridas a un adolescente que estaba de visita en su casa. El chico se viene recuperando satisfactoriamente.
Profundamente consternado, Carlos Díaz, esposo de la víctima, manifestó, entre otras cosas: «Que aparezca el monstruo que hizo eso».
Fuentes oficiales consultadas al respecto indicaron a LA REPUBLICA que las pesquisas continúan siendo cumplidas a todo ritmo, pero los elementos de prueba que hasta el momento pudieron ser obtenidos no son suficiente para comprometer a nadie.
Los hechos
Como se recordará, promediaba el mediodía del sábado 3 de octubre cuando la autoridad policial fue alertada sobre una explosión con derrumbe y víctimas en la vivienda ubicada en la calle Plutarco 3869 casi José Batlle y Ordóñez.
Los efectivos que se constituyeron en el inmueble, en un principio presumieron que se trataba de una explosión ambiental, pero lentamente dicha hipótesis se fue desvirtuando y surgió, sin lugar a dudas, evidencia de que se estaba ante un atentado en el que había sido utilizado un potente artefacto explosivo. A consecuencia de la explosión y derrumbe de parte de la estructura, falleció en forma instantánea Myriam Mazzeo Soto, de 49 años.
En el inmueble se encontraba de visita un adolescente, amigo de la familia, identificado como Facundo Quiroga, de 14 años, quien sufrió graves lesiones. A la fecha, se recupera satisfactoriamente, pero lamentablemente le quedarán secuelas de por vida.
En aquella oportunidad, peritos de Bomberos y personal especializado del Servicio de Material y Armamento del Ejercito Nacional trabajaron en forma coordinada en lo que a la investigación se refiere.
Las pesquisas y los análisis realizados fueron lentos pero firmes, hasta que finalmente fue confirmado que para el atentado había sido utilizada una bomba de confección casera.
Para su confección fue utilizada una garrafa de tres kilos, en cuyo interior se colocaron dos tipos de pólvora, una que es empleada normalmente en pirotecnia y la otra, negra, en cartuchos de escopeta.
El artefacto fue elaborado por un profesional en la materia, pues no cometió errores y además lo hizo detonar con un sistema sofisticado, al abrir la caja que lo contenía.
Como se recordará, el paquete mortal llegó a la casa mediante una agencia de encomiendas. La bomba, bien disimulada, fue dejada en un local de Tres Cruces y desde allí llevada a la vivienda del Buceo.
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