Patovicas versus policías
El hecho desencadenó una verdadera «batalla campal» en la vía pública, ya que a los policías les fue impedido el ingreso al establecimiento donde pensaban realizar una inspección de rutina en lo que respecta al tráfico de drogas, prostitución y presencia de menores de edad.
Una vez que el equipo de la jefatura recibió el apoyo correspondiente, los imputados de la agresión fueron detenidos, esposados y llevados al Departamento de Orden Público, desde donde fueron conducidos a declarar ante el juez Penal de Turno.
El magistrado de la causa, titular del Juzgado en lo Penal de 10° Turno, luego de tomar declaraciones a todas las partes dispuso la libertad de los «patovicas», pese a la interferencia en el procedimiento oficial que derivó en la agresión de los vigilantes de «Coyote».
El caso, cuyos detalles fueron informados a este matutino por voceros policiales, comenzó a desarrollarse próximo a la hora 4, cuando un equipo de Policías que revistan en la mencionada repartición de la Dirección de Investigaciones, llegó hasta el local bailable «Coyote», ubicado sobre la calle Colorado casi la avenida San Martín.
Los agentes actuantes, en un número que no trascendió, descendieron del vehículo oficial y, luciendo los conocidos chalecos antibalas que entre otras cosas se caracterizan por el logo «Policía», se aproximaron a los porteros, ante quienes también se identificaron como funcionarios de la Jefatura y comunicaron que ingresarían algunos momentos para realizar una inspección habitual.
Entre los últimos cometidos que les fueron asignados por el Ministerio del Interior al personal de dicho Departamento de Orden Público, está el del combate directo al tráfico de drogas. Pero cuando los agentes que estaban directamente en horas de servicio intentaron ingresar al local bailable, les fue impedido el ingreso por parte de dos de los denominados «patovicas».
Dicha situación trajo aparejado en primera instancia un diálogo en el que los efectivos trataron de hacer entrar en razón al par de individuos que estaban entorpeciendo un procedimiento policial.
Cuando el intercambio de opiniones se estaba dando, repentinamente, siempre de acuerdo a nuestros informantes, los «patovicas» se tornaron sumamente agresivos y comenzaron a agredir a los policías.
En el marco del ataque, uno de los efectivos perdió varias piezas dentales, en tanto que los otros experimentaron traumatismos de distinta índole.
La «batalla campal» tuvo su punto final cuando más policías llegaron en apoyo, y los dos causantes del problema fueron dominados, esposados y conducidos a la Jefatura, donde fueron identificados como MEBS, oriental, de 25 años, y como AMLN, oriental, de 22 años.
Los dos causantes fueron conducidos ayer mismo ante el juez y la cosa se pudo aclarar en parte cuando llegó el dueño del local bailable.
Este informó que todos los sábados vienen policías de particular a pedir permiso para entrar a bailar y que por tal motivo les había ordenado a los vigilantes que no les permitiera la entrada sin avisarle.
Cuando llegaron los efectivos de Orden Público –que evidentemente no venían a bailar, sino para realizar un procedimiento por droga y por eventual presencia de menores– los «patovicas» cumplieron la orden del jefe y como el dueño no estaba, no les permitieron la entrada, lo que degeneró en un incidente.
El juez, que entendió que todo había derivado de una «confusión», decretó la libertad de los agresores.
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