El "Monito" fue condenado por vigésima vez
Al cabo de un juicio abreviado (por confesión del acusado) el famoso «Monito», de 17 años, fue declarado autor responsable de los delitos de «amenazas», «lesiones leves» y «daño», y recibió ayer una sanción de la Justicia, que lo envió nuevamente a una dependencia de INAU en Mercedes.
En rigor, los hechos que llevaron a este irascible sujeto hasta los estrados judiciales por vigésima vez en su vida pasaron a un segundo plano al conocerse los antecedentes penales que «cosechó» en tan poco tiempo. Varias viviendas de la capital sanducera fueron «visitadas» por el «Monito» y sus compinches.
Luego de escapar del INAU en Montevideo el escurridizo menor armó su pandilla nuevamente y comenzaron a asolar fincas. Los ilícitos en los que participó tuvieron como víctimas a los propietarios de una vivienda; además hurtaron gran cantidad de prendas de vestir, artefactos sanitarios (un baño completo: inodoro, bidet lavatorio, las canillas y un calefón). Testigos dijeron haber visto al «Monito» y a otros menores en la vivienda.
Un automóvil, cuyo propietario lo dejó un instante estacionado en la zona de Baldomero Vidal y Antonio Estefanell, fue otro de los blancos.
El menor rompió la ventanilla, se introdujo, tomó una billetera y se dio a la fuga. El damnificado lo vio y fue tras él, pero el hábil fugitivo despojó la billetera del dinero, se deshizo de ella y rápidamente se perdió en los laberintos del asentamiento barrio Curupí.
Una señora que descansaba en su casa del barrio P3 escuchó ruidos y posteriormente vio al menor huyendo con su consola de videojuegos. El ladrón regresó al otro día y se la ofreció en «oferta» a la dama en $ 150.
Se durmió y el sueño lo condenó
En la mañana de ayer los efectivos se dirigieron al barrio «La Cubetera», ingresaron al domicilio del adolescente y lo despertaron.
En la tarde, tanto los damnificados como el infractor y su madre comparecieron ante la Justicia. La señora dijo que era imposible para ella ponerle coto a la conducta de su hijo, quien permanecía días sin regresar a la casa y respondía a cualquier reprimenda con golpes e insultos. Dijo sentir miedo y exhibió hematomas en las piernas, que el menor le había infligido a puntapiés.
Una vez escuchadas las declaraciones, el magistrado envió al menor a una dependencia de INAU en Mercedes, tras abrirle un nuevo proceso por tres delitos de hurto.
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