Misterio total sobre los dos crímenes en la Fortaleza
Se trata de Diego Villafán Suárez, de 19 años, y de César Javier Rodríguez, de 21. El primero llevaba puesta una bufanda y un gorro negros, mientras que el segundo llevaba puesta una media de mujer en la cabeza.
Cuando las autoridades policiales encontraron los cuerpos, ubicaron a poca distancia un revólver calibre 32, el cual le pertenecía a Javier, ya que por testimonios de sus familiares el joven había sido amenazado, sin especificarse los motivos.
Las autoridades policiales están entre dos opciones. La que trascendió en un primer momento indica que se trataría de dos jóvenes que intentaron cometer un asalto y resultaron muertos por sus víctimas. La segunda opción policial sobre este misterio se refiere a un presunto «ajuste de cuentas» con un grupo de delincuentes por problemas anteriores. Con relación a esta hipótesis, la Policía está investigando la posibilidad de una venganza. De todas maneras, las dos víctimas son dos jóvenes con trabajo y sin antecedentes penales, lo que permite poner en duda la hipótesis de la rapiña frustrada como causa del doble homicidio. En este caso se estima que las eventuales víctimas del asalto al defenderse podían haber disparado y herido o matado de un tiro a uno, pero no al acompañante, quien ante la reacción de las víctimas habría optado por darse a la fuga.
Los familiares dudan
Por su parte, familiares de César Javier Rodríguez, que dialogaron con LA REPUBLICA, manifestaron que el caso resulta muy extraño: «Nosotros los vimos por última vez el sábado a la hora 1 y 35. Ellos estaban en la esquina y luego subieron a la Fortaleza y no bajaron más, pero no llevaban ni media, ni gorro ni bufanda».
«Pensamos que todo puede ser una venganza porque el día 20 de febrero, cuando Javier fue al corso junto con unos amigos, vieron bajar corriendo a un conocido que llevaba un water al hombro.
Cuando vinieron los policías y lo atraparon, también se llevaron a Javier, pero él no tenía nada que ver. Incluso lo llevaron a la comisaría pero luego lo dejaron libre. Fue por eso que el autor del robo, tal vez, entendió que Javier lo había denunciado. A raíz de ese episodio lo amenazaron de muerte y le dijeron que iba a aparecer muerto con un tiro en la cabeza».
«Nosotros no nos enteramos del asesinato hasta el sábado a mediodía. Antes fuimos a la comisaría a denunciar su desaparición. En esa oportunidad yo di la descripción de cómo iba vestido mi hijo y un policía me contestó: «Hubo dos muertos anoche, pero no está su hijo, por la ropa…». Entonces me describió otra ropa que no era la de mi hijo, cuando ellos ya sabían que uno de los muertos era mi hijo por la descripción que les di en la mañana del sábado…».
«Aquí hay algo muy oscuro y la Policía sabe más y no lo quiere decir, porque no entiendo cómo dijeron que no estaban identificados cuando ese mismo sábado por las descripciones ya sabían quiénes eran», dijo la madre. «Incluso, digo más –agregó la madre del joven asesinado–, la Seccional 24ª tenía la foto de mi hijo con un número debajo porque lo habían fichado ilegalmente sin pasarlo a juez la noche del 20 de febrero cuando lo detuvieron por el robo del water. Entonces pregunto: si tenían la foto, ¿cómo es que no sabían su identidad?».
Por otra parte, dijo, que esa misma madrugada, luego del tiroteo, todos vieron pasar un auto Fiat Premio blanco a alta velocidad por Viacaba hacia abajo. «Yo lo que digo es que mi hijo y su amigo Diego no eran rapiñeros. Acá hay algo muy turbio».
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