A los gritos, confesó delito por teléfono y fue preso
Un hombre de 53 años, domiciliado en la ciudad de Rosario, terminó procesado con prisión después que, por su propia voluntad, a los gritos y en una oficina pública, reveló que había cometido un hecho delictivo.
La insólita situación ocurrió cuando el vecino de iniciales CAST llegó a las oficinas de Antel de Rosario y efectuó una llamada telefónica en cuyo transcurso, con voz estridente, le contó a alguien del otro lado de la línea que había «quemado una moto» porque «me pagaron para que lo hiciera».
El funcionario policial que estaba de guardia en el lugar no podía creer lo que estaba oyendo, y lo mismo le sucedió al personal de Antel y a algunos clientes que en ese momento realizaban trámites en la oficina.
Apenas terminó de hacer su confesión pública después se supo que la conversación fue con otra persona de su amistad, CAST fue conducido por el uniformado a la Seccional 2ª y posteriormente el magistrado que intervino en el caso ordenó que el confeso delincuente fuera remitido a la cárcel departamental de Piedra de los Indios.
Por otra parte, en Colonia del Sacramento, un joven de 26 años, de iniciales CEAR, discutió en la vía pública con otro hombre, por problemas personales, y además de golpearlo también destruyó todos los vidrios del automóvil en el que éste se trasladaba.
El agresor fue detenido por efectivos de la Seccional 7ª y la Justicia lo procesó sin prisión por «un delito de lesiones y un delito de daño en reiteración real». Como medida sustitutiva, CEAR tiene prohibido acercarse a su víctima a una distancia inferior a 100 metros durante tres meses.
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