UN DEPRAVADO QUE SE VOLVIO UN ASESINO

Había abusado de dos hijastras, hace algunos años cuando las chicas tenían entre 11 y 12 años. Hoy, ya adolescentes, tuvieron la valiente actitud de «sospechar» de él en el caso Pamela y fueron ante la Policía.

En el año 2000 fue condenado por abusar de una niña de 9 años, y comentó en alguna ocasión que en la cárcel no había pasado bien.

La madrugada del 4 de mayo de 2008, el encuentro con Pamela fue casual pero ya había intentado someterla. La niña había salido para su casa, pero nunca se supo si realmente intentó ir a un baile de la zona o a encontrarse con algún chico.

En las últimas horas de la tarde, un grupo de personas le incendiaron la precaria casa ubicada en el asentamiento Nueva Esperanza.

 

Eduardo Jesús Cáceres Ruiz

El padrastro de Pamela, el 10 de mayo del año pasado, fue procesado con prisión por un delito continuado de violación.

En medio de las intensas investigaciones por el homicidio de la niña, este hombre debió reconocer que desde los 9 años la sometía sexualmente mientras la madre no estaba, y que incluso la tarde anterior al crimen la había sometido analmente.

 

Teresa Silva Larrosa

La madre de Pamela, de acuerdo a todo lo surgido en los últimos días, quedó totalmente desvinculada del hecho, ya que no existe siquiera la posibilidad de acusarla de incumplimiento de los deberes de la Patria Potestad. Está viviendo en el mismo barrio que antes, pero en otra casa.

Ayer, cuando supo que el asesino de su hija sería conducido al lugar, salió tímidamente a la calle, pero quebró en llanto y se refugió en su casa. Se encuentra en tratamiento psiquiátrico. Tras la reconstrucción del hecho, un grupo de vecinos se agolpó frente a su casa, acusándola de no haber cuidado a Pamela como correspondía.

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