Cinco años después, doble crimen de Migues permanece impune
Migues es una pequeña ciudad del noreste canario, ubicada en la encrucijada de las rutas 80 y 81; en las primeras horas de la tarde del domingo 15 de febrero del año 2004, ocurrió un hecho que vino a trastocar la apacible vida de la localidad. Una motocicleta estacionó cerca de la portera de entrada de la quinta de Pedro Algaré, comisionista ganadero de 72 años, quien se encontraba dentro de su casa.
Dos jóvenes descendieron del vehículo e ingresaron en la vivienda, por la puerta de la cocina; algunos investigadores creen que Algaré los conocía por eso los hizo pasar por el fondo. Al escuchar ruidos extraños, el vecino Juan López Ferreira, de 75 años, se acercó a la finca; cuando vio lo que ocurría intentó huir y fue ultimado de tres disparos en la espalda quedando su cuerpo tendido en el alambrado de la chacra.
A Pedro Algaré le dispararon en un ojo y su cuerpo fue hallado dentro del baño de la casa. Algaré no vivía solo; su hermana, Carmen Violeta, hoy con 68 años, presenció el horrendo crimen, pero es discapacitada y, entre otras limitaciones, tiene dificultades para hablar y oír. Cuando la Policía llegó a la escena del doble crimen, la mujer fue encontrada en estado de shock. A partir de ese día, nada sería igual en Migues. Hoy, cinco años después de aquellos homicidios, parece que un manto de misterio y silencio cubriera el caso, aunque en Migues no son pocos los que creen que están conviviendo con los asesinos.
Algunas claves
Todo parece indicar que los homicidas conocían la finca y a su morador, y que, presumiblemente, no venían de muy lejos ya que la motocicleta no funcionaba bien, e incluso les costó arrancarla cuando se dieron a la fuga. Al principio se informó que el móvil no había sido el robo y, a partir de allí, comenzaron a tejerse diversas hipótesis que en algún momento de la investigación acabaron por entorpecer el esclarecimiento del caso. Siete meses después de los homicidios, en agosto de 2004, funcionarios de la Jefatura de Policía de Canelones investigaban a delincuentes de Minas, al suponer que los criminales eran oriundos de Lavalleja; la ciudad de Minas se encuentra a 50 kilómetros de Migues. En aquella oportunidad, desde el comando de la Jefatura canaria se divulgó la información de que, a raíz de este episodio, se había detectado un «elevado consumo de drogas en la zona», que de inmediato lo «vincularon al crimen de Algaré y López» (sic). En febrero de 2006, al cumplirse dos años del doble crimen, una multitudinaria marcha partió desde el centro de Migues hasta la finca de Algaré, en donde se leyó una proclama en la cual se exigía la presencia del ministro del Interior José Díaz y del jefe de Policía de Canelones Sergio Guarteche para conocer de primera mano en qué punto se hallaba la investigación. Los manifestantes provenían de Migues, Tala y Montes. Durante los primeros años, se sucedieron las reuniones con autoridades policiales canarias, por parte de vecinos y familiares; el entonces sub secretario Faroppa visitó la localidad en una oportunidad, y siempre el mismo reclamo de los pobladores de la región: «qué pasa con el caso del doble crimen». En 2007, en declaraciones a la prensa local, el jefe de Homicidios de la Jefatura Departamental Fabio Quevedo, confirmaba que, por esos días se había indagado a una persona que luego fue dejada en libertad.
El jerarca policial aclaraba entonces, que se trataba de un indagado más y no de un sospechoso. Asimismo Quevedo admitía que el doble homicidio de Migues es uno de los casos que se ha tornado más complicado y de mayor tiempo sin aclarar. Si bien hasta ese momento no se había aclarado, Quevedo dijo que «se está trabajando sobre un hilo conductor importante».
Compartí tu opinión con toda la comunidad