Ultimada. Las cuchilladas fueron cinco en el pecho y tres en el cuello; no le robaron casi nada

Matan de ocho puñaladas a una anciana en Piriápolis

El crimen que conmovió a toda la comunidad de Piriápolis, que vive por estos días una intensa actividad turística, fue perpetrado en un céntrico apartamento ubicado en el edificio «Rambla II», a la altura del 917 de la calle Gregorio Sanabria, a pocos metros de la rambla de los Argentinos.

La víctima, Mary Teresita Goicoechea García de 74 años, alquilaba un apartamento monoambiente en el primer piso del citado edificio, vivía sola y estaba padeciendo alguna enfermedad, aunque no le impedía movilizarse normalmente.

El jueves sobre las 21.30, algunos familiares fueron a verla, acompañados por un médico, ya que no contestaba el teléfono celular y presumían que podía haber sufrido un quebranto de salud severo; mientras el médico intentaba ingresar por una ventana, ya que la puerta estaba trancada, un cerrajero procuraba abrir la misma.

Ya en el interior del apartamento, el cuadro era impactante: la señora yacía en el piso en medio de un imponente charco de sangre, con sus manos atadas con el cable de un radiograbador, y presentando 8 mortales puñaladas, cinco de ellas en el pecho y las otras tres en el cuello.

 

Extraño cuadro, pero habitual

La Policía de Piriápolis, junto a Policía Técnica y la Dirección de Investigaciones, comenzaron a trabajar inmediatamente en un cuadro de cierta incertidumbre pero que dio muchas pistas.

Quedó claro que la víctima le flanqueó el paso a su homicida, además de que lo conocía, ya que se encontraba de camisón y ninguna abertura había sido forzada. La puerta quedó cerrada ya que el victimario al irse, se llevó el llavero de su víctima, además de un monedero, un teléfono celular y el arma blanca utilizada que, se presume, es un cuchillo de mesa del propio apartamento.

El resto del lugar se encontraba totalmente en orden, a pesar de que la mujer no poseía grandes valores, y apenas vivía con unos $ 6.000 de manera muy austera.

Todo indica que su feroz atacante llegó «fisurado» por el consumo de alguna droga, entre otras cosas, por la inusitada violencia desatada. La muerte habría ocurrido entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves, ya que algunos conocidos y familiares de la víctima, la vieron el miércoles a última hora.

En pocas horas fue detenido un hombre de 28 años -familiar de la mujer-, quien se mantenía en tal condición hasta que en esta jornada sea enviado ante la jueza del caso por ser el principal sospechoso; al tiempo que se practicaron varios allanamientos en el balneario de los cerros y en Montevideo, otras varias personas fueron conducidas a brindar declaración ante la Seccional 11ª.

Las pruebas en contra del detenido son abrumadoras y el caso podría quedar resuelto hoy mismo, ya que reconoció haber estado en ese edificio consumiendo drogas, y las pruebas de luminol que se le practicaron a sus manos y a un par de calzados deportivos arrojaron restos de sangre.

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