
La división de Homicidios busca intensamente a tres sujetos que participaron del crimen de Edgar Jorge Almada Rocha, quien murió en plena calle tras ser apuñalado para robarle, aunque finalmente no le llevaron nada.
Este joven, que tenía 25 años, trabajaba en el conocido bar de la Ciudad Vieja “Fun-Fun” y el jueves al culminar la noche de trabajo se fue con un compañero, de 29 años.
Edgar vivía en la zona del balneario Shangrilá y junto a su compañero emprendieron el camino hacia la Terminal de Río Branco bajando por la calle Convención, siendo a todo esto aproximadamente las tres de la mañana.
Losa jóvenes iban conversando cuando al llegar a la esquina de Paysandú fueron abordados por tres sujetos, también jóvenes, que mediante el uso de la violencia pretendieron quitarles sus pertenencías, por lo cual se trabaron en lucha, oportunidad en que uno de los asaltantes extrajo un arma y le aplicó una puñalada a Almada Rocha, tras lo cual el trío se dio a la fuga corriendo.
De inmediato el amigo de la víctima pidió ayuda y el joven fue trasladado al hospital Maciel, pero su situación era crítica y a poco de su ingreso dejó de existir.
Ahora los investigadores de Homicidios trabajan intensamente en base a los datos aportados por el compañero de la víctima. Vale decir que se recorrió la zona de los hechos pero que no se logró ubicar a ninguno de los delincuentes.
Por el momento no hay personas detenidas en el marco de las investigaciones del caso del sexagenario que fuera dejado morir por tres malvivientes que estaban copando su casa.
Los investigadores están trabajando en base a las descripciones de los copadores que brindaron la esposa de la víctima y el hijo de esta, que vieron cómo Julio César Tomas Lucas se estremecía en el piso pidiendo ayuda ya que estaba sufriendo un paro cardiorrespiratorio, luego de que le pusieran una sábana alrededor del cuello, exigiéndoles que dijera dónde estaba el dinero.
Los tres delincuentes irrumpieron en el jardín en dos motos e ingresaron a la vivienda tras derribar la puerta, pero hay un hecho que llama la atención y es que dos de ellos actuaron a cara descubierta, pero el tercero tenía puesto un casco de moto, que en ningún momento se quitó, presumiéndose que quizás para que no lo reconocieran.
Vale recordar que los delincuentes ya tenían todo el dinero que había en la casa cuando los familiares les pidieron por favor que se fueran y que les dejaran llamar a una ambulancia.
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