La madre era una menor
A pesar de los pronósticos que no auguraban un desenlace de este tipo, dadas sus características, finalmente se pudo cerrar el caso, aunque no el problema. Tras el hecho, fuentes policiales que comenzaron a trabajar en el caso, dijeron que en la zona donde ocurrió todo la tasa de natalidad es muy alta, principalmente entre la mujeres jóvenes que no han cumplido la mayoría de edad.
Se decía entonces que quien dejó al hijo a poco de traerlo al mundo en un basurero de la calle 6, entre Teniente Rinaldi y Capitán Tula, sería una persona con estas características. Y así fue. En la investigación trabajaron funcionarios de la Seccional 18ª de la Dirección de Seguridad y del Departamento de Orden Público de la Dirección de Investigaciones.
En las indagaciones realizadas en la zona se llegó a la conclusión de que la madre de la criatura era una muchacha de 17 años que había sido visto embarazada, pero que nunca llegó a conocerse al bebé. Y una vez localizada, cuando era asistida en un centro asistencial, el extremo fue confirmado a través de su confesión.
Fuentes policiales explicaron que la joven había tenido que recurrir a ayuda médica a raíz de que el parto fue sin asistencia. Como se informara en la oportunidad, el niño fue hallado con el cordón umbilical y la placenta al lado suyo.
La falta de higiene posterior por parte de la joven le trajo complicaciones y la necesidad de un tratamiento. Al notificarse a la Justicia de la localización de la muchacha, el juez de Menores de Turno dispuso que permaneciera internada hasta que mejore su estado de salud.
Al ser indagada por personal de Orden Público dijo que tenía otro niño pequeño, que era soltera y que el padre del hijo había desaparecido al enterarse de la gestación. En este segundo embarazo ocurrió lo mismo, y entonces ocultó a su familia la situación decidió parirlo y dejar a merced de la sensibilidad de alguna persona.
El nacimiento se había producido entre las 3 y las 5 de la mañana del miércoles pasado. Sobre las 6 y 15 otra joven –aunque mayor de edad y también madre– se despertó con los llantos del bebé. Le avisó al padre con quien compartía una precaria vivienda y juntos lo levantaron y abrigaron. De inmediato se dio aviso a la Policía, que asumió el procedimiento que terminó con el niño sin nombre en el Hospital Pereira Rossell al amparo del Iname.
Paradójicamente, se produjo un reencuentro entre ambos en el centro asistencial, aunque a la madre la espera ahora el veredicto de la Justicia.
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