Procesados. El asesino y su cómplice fueron enviados ayer a la cárcel.

Homicida de panadera incineró sus restos durante horas en un parrillero

Elio Rey Silva, de 34 años, poseedor de antecedentes penales, dijo que estaba discutiendo con Susana Alejandra Ruis, de 31 años, por un dinero que ella le había dado y él se gastó, y que, en determinado momento, la empujó, por lo que ella se cayó y golpeó la cabeza contra la mesada de la cocina, lo que le provocó la muerte.

Ayer el juez Penal de 16º Turno, Néstor Valetti, dispuso el procesamiento con prisión de Rey Silva, por un delito de «homicidio ultraintencional», lo que de alguna forma se ajusta a los dichos del matador ya que la tipificación de este delito significa que no fue intención del autor matar a la víctima.

Por su parte, su amigo identificado como MJBH, de 31 años, fue procesado por «encubrimiento de homicidio». Este hombre ayudó al homicida a deshacerse de los restos de su víctima.

Rey Silva, ya había estado detenido en las primeras investigaciones tras la desaparición de la mujer, el 26 de octubre, pero siempre negó todo, aunque un paciente y profesional trabajo del departamento de Delitos Complejos, logró derrumbar sus mentiras.

En su momento se incautaron teléfonos celulares sobre los cuales se realizaron una serie de pericias técnicas, sumado a que se realizaron trabajos de seguimiento y vigilancia, hasta que las pruebas lo abrumaron y terminó por confesar la verdad.

Por ejemplo, uno de los hechos que terminó por derrumbar las mentiras de Rey Silva, fueron los restos de sangre y cabellos que fueron hallados en la casa donde se cometió el crimen más algunos trozos de prendas de vestir de la víctima.

Susana Alejandra Ruiz, de 31 años, trabajaba en la panadería de Eugenio Garzón y General Hornos, y fue vista por última vez el domingo 26 de octubre, tras haber salido de trabajar, cuando se encontró con un hombre.

De las indagatorias se pudo determinar quién era el hombre misterioso, que resultó ser Rey Silva, el cual había llegado a un acuerdo con la joven, para que le realizara unos trabajos en su casa, colocándole unas chapas.

En los interrogatorios de las últimas horas se pudo saber que la mujer le había dado dos mil pesos para que comenzara a comprar los materiales, pero este se los habría gastado en pasta base de cocaína, droga a la cual es adicto.

Esto originó la fuerte discusión que tuvo como escenario una casa ubicada en Tomás Texeira próximo a Eugenio Garzón, la cual estaba siendo cuidada por Rey Silva.

El hombre confesó que tras ver que había matado a la mujer, llamó a un amigo y le dijo, «me mandé una macana grande» y tras contarle lo ocurrido su amigo fue hasta el lugar.

Rey Silva había tomado la decisión de deshacerse del cuerpo, para lo cual lo puso en el parrillero de la casa, lo tapó con un colchón que previo untó con grasa y cerró la boca del parrillero haciendo una especie de horno incinerador, mientras su amigo iba a buscar unas bolsas para deshacerse de los restos, que luego que quedaron reducidos prácticamente a cenizas, arrojaron en un terreno baldío próximo.

Si bien en dicho terreno se buscó durante 48 horas los restos de la mujer aún no han sido encontrados, valiendo señalar que allí habitualmente trabajan retroescavadoras de la Intendencia de Montevideo, llevando basura hacia los basureros municipales.

Ayer se realizó una primera reconstrucción de los hechos tras la cual el homicida y su cómplice fueron enviados a la cárcel.

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