Dos bolivianos muertos y decenas de heridos al estallar fast food

Almuerzo explosivo

La explosión, a causa de una fuga de gas doméstico, se registró a las 13 y 30 hora local, a tres cuadras del presidencial Palacio Quemado y frente al batallón de la Policía de Tránsito, cuando el lugar se encontraba atestado de peatones y vehículos. Los fallecidos son Carlos Ariñez, de 65 años, y Paola Quintanilla, de 24.

Ariñez, un transeúnte, falleció de manera instantánea en el lugar, constató un periodista de la AFP. Quintanilla, una vendedora callejera, pereció en el hospital, adonde fue ingresada con lesiones graves en la cabeza y en el tórax. El número de muertos podría elevarse, advirtió el director del Hospital General de La Paz, Carlos Sánchez, quien refirió que dos heridos fueron sometidos a sendas intervenciones quirúgicas de urgencia. «Están muy graves», agregó.

Los heridos fueron llevados a varios hospitales y clínicas. La detonación arrancó de cuajo las paredes del local, situado en la planta baja del edificio Handal, en un sitio reservado para el estacionamiento de vehículos, donde a esa hora de la mañana trabajaba una docena de empleados, de los cuales cuatro presentaban heridas leves.

La onda expansiva generada por una combustión que encontró salida hacia el exterior del local lanzó por los aires a varios peatones que circulaban por la calle. Entre los heridos se encuentran varios niños que se dedicaban a la venta ambulante. Los vehículos fueron también desplazados varios metros por el impacto de la explosión. Tres de ellos, que trasladaban pasajeros, resultaron totalmente destrozados.

Apenas minutos después del estallido, el panorama era dantesco en la avenida Mariscal Santa Cruz del centro paceño. Cuatro adultos y una menor yacían en medio de charcos de sangre, cajas registradoras, vidrios, vajillas y restos de comida. El enrejado del restaurante salió despedido por la onda expansiva, a su paso amputó el tronco de un árbol y se fue a estrellar finalmente contra un vehículo.

De los automóviles emergían los pasajeros con el rostro y las manos cortadas por los vidrios.

El Cuerpo de Bomberos y la Unidad de Explosivos, dependientes de la Policía, llegaron minutos después al lugar de la tragedia. El pánico se apoderó de cientos de curiosos que se apostaron en las esquinas de la plaza del Obelisco, coronada por el edificio Handal, cuando los efectivos retiraban del interior del restaurante varios balones caldeados y humeantes de gas.

Una docena de vehículos policiales y ambulancias auxiliaron a los heridos, mientras el ministro de Gobierno (Interior), Guillermo Fortún, invocaba a los médicos del sistema estatal de salud y de la seguridad social a levantar provisionalmente la huelga que mantienen hace una semana para atender la emergencia.

La huelga fue levantada de inmediato y los hospitales públicos reanudaron su actividad para asistir a los heridos, constató la AFP.

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