A MARTILLAZOS Y NO SE LLEVO NADA
En diálogo con LA REPUBLICA, el jefe de Policía, inspector Alberto Toscanini, indicó que «el móvil del crimen fue el robo. El homicida estuvo con la occisa el día sábado ya que era conocido de ella de hace catorce años.
El contaba que le hacía los mandados cuando era chico.
El día sábado estuvo con la víctima más de media hora y luego volvió el domingo aprovechando que la empleada tenía su día libre. Ese día llegó, golpeó y la misma anciana le franqueó el acceso a la vivienda en razón de que ya lo conocía. Luego de conversar algo con ella le solicita para ir al baño y no ingresa allí sino al dormitorio. La señora ve que él demora y sale atrás y lo encuentra tratando de robar y es en ese momento que la ataca», puntualizó el jefe.
Consultado sobre la presunta complicidad de alguna otra persona en el crimen, Toscanini descartó ese extremo indicando que «el homicida ingresó premeditadamente con un martillo con el que ultimó a la octogenaria aplicándole por lo menos cinco golpes en la cabeza y actuó absolutamente sólo».
Finalmente Toscanini remarcó que el criminal no se llevó nada de la casa y que una vez en el exterior se deshizo del arma homicida, arrojándola a un contenedor de basura.
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