Historia al límite de la vida

Amor a primera vista

Le corresponde ahora al director de la cárcel de Raleigh, en Carolina del Norte, autorizar la boda y responder así al último deseo del condenado Bobby Lee Harris, que debería recibir la inyección letal el 19 de enero por un homicidio cometido en 1991 del que se confesó autor. Harris contó cómo apuñaló tres veces por la espalda a un pescador y cómo trató de liberarse de su cuerpo arrojándolo al río.

Quizás se haya equivocado «pero no tiene ojos de asesino», sostiene Polzin que encontró el amor de su vida a fines de 1999 en la parada de un autobús de Hamburgo, Alemania, en uno de los afiches pegados por la Benetton, en el marco de la campaña publicitaria internacional contra la pena de muerte en Estados Unidos.

«Fue un amor a primera vista», dijo la mujer a la prensa de Carolina del Norte, adonde se trasladó en octubre para estar cerca del hombre que ama, al que vio personalmente por primera vez en setiembre. Ahora Polzin visita a Harris al menos una vez a la semana y pidió casarse con él, aunque no tuvo nunca verdadero contacto físico con el hombre, salvo hablarle y tocar su mano pero siempre a través del vidrio que los separa en la sala de visitas.

«Seguimos esperando», explicó Polzin, que subrayó que nada y nadie «puede destruir un amor verdadero» aunque la esperanza se limita a la autorización de la boda. Harris no sólo es un delincuente confeso sino que ni siquiera puede apelar por un revisión de la condena. La única posibilidad es una suspensión o cancelación de la ejecución, en lo que sería un acto de clemencia de parte del gobernador de Carolina del Norte que no tiene aún antecedente histórico.

El abogado Mark Edwards no desespera y cuenta con pedir la clemencia al gobernador Mike Easley inmediatamente después de su asunción, el sábado, tratando de hacer hincapié en las circunstancias en que se desarrolló el proceso en el que Harris fue condenado. El defensor de entonces estaba enfermo de cáncer y a los jurados nunca se les dijo que Harris tenía un cociente intelectual de 70.

El detalle es crucial porque precisamente este mes el parlamento del estado toma en consideración un proyecto de ley que propone eximir de la condena capital a quien tiene un cociente intelectual de 70 o menos. Harris y Polzin se preparan para lo peor. Al diario Herald-Sun, la mujer le dijo que estará presente durante la muerte del hombre junto a los familiares de este. Seguirá cada instante de los últimos minutos de vida de Harris quien, reveló la mujer, le dijo que «si lo matan quiere morir… mirándome a los ojos». (ANSA)

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