A sangre fría
Faltaban 15 minutos para las doce del mediodía. Hasta ese momento la zona límite entre los barrios Malvín y Malvín Norte estaba tranquila. Nada hacía presumir lo que estaba por acontecer. A los pocos minutos la esquina se había convertido en un hervidero de móviles policiales y ulular de sirenas.
Todo ocurrió en la estación de servicios que la empresa Texaco tiene ubicada en el cruce de Avenida Italia y José María Delgado. Hasta ahí llegaron dos individuos relativamente jóvenes que se acercaron hasta el autoservicio del lugar.
En rápidos movimientos sacaron a relucir potentes armas de fuego y amenazaron de muerte a empleados y clientes. Habían planificado un golpe rápido.
El asalto en pleno proceso fue advertido por el agente de 1ª Miguel Angel Barrientos, de 47 años, que cumplía servicio de vigilancia aunque vestido de civil.
El funcionario se aproximó al lugar y antes de ser visto se arrojó sobre uno de los cacos, con el que se trabó en lucha. A partir de ese momento los hechos se sucedieron velozmente, lo que provocó la conmoción de las personas que se encontraban en la pista, en el autoservicio y que pasaban por la calle.
Ejecución
Fuentes policiales indicaron a LA REPUBLICA que el policía estuvo a punto de sacar de circulación a uno de los rapiñeros, ya que poseía conocimientos de defensa personal. En el transcurso del forcejeo, el delincuente realizó varios disparos que dieron en vidrios y mobiliario del lugar.
En un descuido, el maleante logró liberarse y el policía quedó al descubierto tirado boca arriba en el piso. El otro asaltante se le acercó y bajó su arma hasta casi tocarle el pecho. Estaba decidido. Y mientras su secuaz comenzaba la fuga, él accionó el gatillo y, dejando detrás un baño de sangre, se sumó a la huida. Aparentemente, el criminal usó una pistola calibre 9 milímetros
Según lo declarado a la Policía por varias personas, el dúo fue visto subiendo a un taxi, en el que escaparon raudamente de la escena.
En breves instantes la zona se vio inundada de móviles del Cuerpo de Radio Patrulla, de la Seccional 11ª, de la Dirección de Investigaciones y del comando de la Jefatura de Policía de Montevideo.
También llegaron unidades de emergencia móvil, cuyos médicos brindaron al herido la primera asistencia y tras cargarlo en una ambulancia lo trasladaron al Hospital Uruguay Genta.
Pero todo fue en vano. Sobre las 12 y 45 el funcionario dejó de existir a pesar de los esfuerzos médicos. El policía murió dejando una esposa y dos hijos: una mujer y un hombre que revista como policía en la Seccional 24ª del Cerro.
Operativos
La llegada al lugar del insuceso por parte de los uniformados fue rápida, lo cual en un primer momento hizo pensar que los operativos que se montarían darían sus frutos. Los mismos estuvieron dirigidos de manera directa por el jefe de Policía, inspector principal (r) Nelsi Bobadilla.
Teniendo en cuenta la dirección que había tomado el vehículo de alquiler, indicada por los testigos, en ese sentido partieron los primeros móviles, a la vez que se montaba un operativo pinza para cerrar las vías de escape. Se realizaron intensos rastrillajes, principalmente en la zona de Malvín Norte, pero sin resultados.
A la vez que esto ocurría, se emitió por radio la chapa matrícula de un taxi que había sido visto en la zona. El chofer de este vehículo se presentó sobre las 15 en la Seccional 3ª, del Centro, al saberse buscado, y tras permanecer demorado un tiempo recuperó la libertad al demostrar que no tenía vinculación con el dramático episodio.Durante toda la tarde y hasta el cierre de la presente edición continuaban los operativos en varios puntos de la capital, ya que los investigadores manejaban algunos datos que podrían derivar, en el corto plazo, en la identificación del dúo asesino. Entre estos elementos se cuenta la empresa a la que pertenecía el taxímetro en que fugaron los delincuentes.
Servicio especial
Fue Miguel Angel Barrientos pero pudo haber sido cualquier otro policía de la Seccional 11ª al que le tocara enfrentarse a los asaltantes. Fuentes policiales explicaron a LA REPUBLICA que desde el pasado 31 de diciembre se había dispuesto la realización de un servicio de vigilancia especial en la zona de la estación de servicios.
Según se indicó, la mencionada estación venía siendo objeto de reiteradas rapiñas. En el marco del estudio delictivo de cada seccional, la Dirección de Seguridad había dispuesto que se montaran servicios especiales en aquellos lugares «rojos». Fue entonces que el comando se la comisaría de la calle Velsen había decidido apostar un funcionario en el cruce de Avenida Italia y José María Delgado.
Desde las siete de la mañana y hasta las 24 duraba la mencionada guardia. En lo que iba del año un día no fue cubierto el servicio y entonces se produjo una nueva rapiña, lo cual confirmó a las autoridades el hecho de que el comercio era objeto de vigilancias por parte de los delincuentes. Se estima que el estar vestido de civil hizo pensar a los maleantes que ayer tampoco estaba la Policía vigilando.
Entierro
El velorio del infortunado agente que cayó en cumplimiento del deber se realizó desde las 20 de ayer hasta las siete de la mañana de hoy en la calle Santiago de Chile 1075. Posteriormente, y a partir de las 11 de la presente jornada, la ceremonia mortuoria se trasladará a la Jefatura de Policía de Montevideo. De la sede policial partirá a las 13 y 30 un cortejo fúnebre con destino final al Cementerio del Buceo, donde serán sepultados los restos de Barrientos.
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