"No aguantaba más". Estaba cansado de los problemas generados por la adicción a las drogas

Un padre le pegó un tiro en la cara a su hijo de 16 años

El desenlace casi fatal sucedió sobre las 16.00 horas de la pasada jornada en una vivienda del segundo piso de un complejo habitacional de Queguay Chico y Gregorio Más, zona de Belvedere.

Allí, un hombre de 61 años, padre de familia, llegaba a su casa luego de un largo día de trabajo. Al arribar se encontró con su hijo frente a la misma, y nuevamente en una actitud de abandono y de rebeldía al mismo tiempo, señales inequívocas de estar bajo los efectos de alguna droga.

Esta experiencia ya había sido vivida en varias oportunidades por este jefe de familia, ya que otro hijo suyo, mayor de edad y hermano del de 16, también fue rehén por un largo tiempo de la más nueva, adictiva y destructiva droga como lo es la pasta base. Fue motivo de múltiples dolores de cabeza e intentos de que recibiera tratamiento, hasta que luego de un largo tiempo tuvieron que internarlo para que se recuperara de forma definitiva.

Una vez más, y como casi todos los días, volvieron a discutir, pero esta vez no terminó en una agresión del adolescente -que este ya había sido denunciado reiteradas veces ante la Policía por su padre por haberlo golpeado- hacia su padre, sino que fue a la inversa. El hombre entró y salió de la vivienda arma en mano, y comenzó a dispararle al joven con la intención de terminar con la situación que tanto inconvenientes le generaban a él y a su familia.

Disparó en cuatro oportunidades, alcanzando una de las balas la cabeza del menor, que cayó al piso con abundante sangrado, por lo que se temía por lo peor.

Fue el mismo tirador quien alertó de lo sucedido al 911, desde donde se derivó a un patrullero de la Seccional 7ª, que fue quien trasladó al joven hasta un centro asistencial, donde presentó «herida de arma de fuego en rostro, entrada por boca y orificio de salida en oído», tras lo que fue derivado al sanatorio Casmu 2, donde quedó internado en observación aunque sin riesgo alguno de muerte. Al mismo tiempo, el hombre se entregaba en forma pacífica a los policías de la mencionada comisaría, a los que además dio el revólver calibre 32mm que utilizó para dispararle a su hijo. Durante su indagatoria, quebrado, el sexagenario narró a los funcionarios las penurias que ha atravesado en los últimos años con sus dos hijos debido a la adicción de estos. En un diálogo entrecortado, el hombre reiteraba «no aguantaba más», buscando así argumentar su accionar. El confeso autor de la agresión será conducido hoy ante el juez penal de 16º Turno, doctor Néstor Valetti, quien resolverá acerca del caso.

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