Niño de siete mató a otro de cinco frente a hermanito de ocho
Un verdadero drama ha dejado al desnudo una vez más el problema de la existencia de armas al alcance de los niños. Esta vez fue en Tacuarembó cuando un niño de siete años mató de un balazo a otro de cinco, ante la mirada del hermanito de ocho.
Fue en jurisdicción de la Seccional 2ª de la ciudad de Tacuarembó que se desencadenaron los hechos, cuyas autoridades tomaron conocimiento poco después de las 14 del jueves pasado. El lugar: una finca ubicada en calle 200 sin número del barrio Benito García. Desde allí había sido llevado al hospital local LDANDM de cinco años, poco antes de que los uniformados arribaran al lugar.
Los médicos le diagnosticaron «herida de bala con orificio de entrada en cara axilar en hemitórax derecho con tatuaje, orificio de salida en cara axilar de hemitórax izquierdo, posteriormente impacta en cara interna de brazo izquierdo, orificio de salida por cara externa de dicho brazo». El pequeño fue derivado a cirugía, pero a pesar de los esfuerzos, sobre las 22 y 15 de ese mismo día las autoridades del centro asistencial notificaban su deceso.
Para ese entonces la Policía ya había reconstruido lo que había pasado en la finca de la calle 200. LADNDM y su hermano mayor (MANDM de ocho años) jugaban en el patio de su domicilio como tantas otras veces.
En el finca lindera, y solo separados por un alambre se encontraba un amigo de ellos, BGDC de siete años.
Todo indica que los hermanitos ya habían visto con anterioridad el revólver que el papá del vecino tenía, o en su defecto este les había hablado reiteradamente de la existencia del arma.
El jueves, poco después de las 14, le pidieron que lo trajera y que efectuara un «cohete», tal como lo relató el niño de ocho años. BGDC aceptó el pedido y se introdujo en la vivienda. A los pocos segundos ya estaba afuera nuevamente con un revólver calibre 38 largo marca Tuarus. Y efectuó un «cohete».
Pero el peso del arma hizo que el disparo no saliera hacia arriba sino en dirección hacia el más pequeño de los tres y lo atravesó, literalmente, de lado a lado. El pequeño cayó sobre los pies de su hermano.
El comando de la Jefatura de Policía de Tacuarembó se hizo presente en el lugar, al igual que Policía Técnica, a la vez que la Justicia estudia los antecedentes del caso para resolver al respecto.
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