
Según informó la agencia de noticias AFP, la Policía Federal brasileña detuvo a cinco personas, todas brasileñas. Cuatro de ellas en la ciudad de Porto Alegre, capital del estado de Río Grande del Sur, y una en Montevideo, informó a la AFP un responsable de la operación “Piedra Redonda”.
La misma contó con apoyo de agentes de la DEA (la agencia antidrogas estadounidense), la Policía de Uruguay y la oficina de la Interpol de nuestro país, donde operó el principal sospechoso de comandar la banda.
La Policía comenzó a sospechar de la existencia de esa red de “farmacias virtuales” tras descubrir en 2007 un banco ilegal que enviaba dinero fuera de Brasil.
Entonces, “llamó la atención de la Policía el movimiento financiero de un joven brasileño que, a pesar de tener menos de 30 años y no poseer actividad profesional definida, era uno de los principales inversores del banco paralelo, siendo titular de varios millones de dólares”, señala una nota de la Policía.
Se descubrió que ese joven operaba “farmacias virtuales” en Internet y comercializaba ilegalmente drogas sintéticas de uso controlado, especialmente a Estados Unidos, “conducta que se equipara al tráfico de drogas”, según la legislación internacional que regula los medicamentos y el tráfico de drogas.
Para que la operación fuera un suceso, fue necesaria la cooperación de la Policía de nuestro país porque según las primeras investigaciones ese joven brasileño “pasó a transitar por varios países de Europa para no ser localizado y utilizaba a Uruguay como base para reunirse con familiares, amigos y realizar encuentros de negocios que mantiene en la región”, según informó la Policía a la agencia noticiosa francesa.
Al mismo tiempo y con la colaboración de la Policía de Estados Unidos, especialmente del departamento especializado en el combate contra la droga, DEA, fueron localizados bienes de alto valor de socios del joven brasileño, como mansiones en el estado de Florida valuadas en millones de dólares y autos de lujo.
El mencionado banco paralelo era usado por la organización para el lavado del dinero que provenía de las operaciones de tráfico y otras que poseía el “coordinador”.
La investigación derivó en la detención de otros jóvenes, “algunos con gran conocimiento de informática y poco más de veinte años de edad, que ejecutaban tareas y actuaban como brazo derecho de su líder”, según informó la Policía.
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