Había hecho cuatro viajes anteriores

Cayó otro boliviano con un kilo de "coca" en su estómago

Tales conceptos fueron vertidos por el inspector principal, Roberto Rivero, director general de la Represión del Tráfico Ilícito de Drogas, en diálogo con LA REPUBLICA, un hombre que tiene su cuartel general en el Prado, pero que semanalmente recorre cientos de kilómetros para tomar contacto con sus subordinados en los puntos más alejados del país.

Al consultarlo sobre el hecho de que en dos días fueron detenidos dos «mulitas» bolivianas tratando de pasar por el puente internacional de Fray Bentos, llevando en sus estómagos algo más de un kilo de cocaína, en una especie de «ruleta rusa» por 500 dólares. Rivero señaló que «los traficantes han notado cierta demanda, derivada por la falta de la droga a causa de severísimos controles en los puntos tradicionales de ingresos».

La frontera que va de Artigas hasta el Chuy quedó prácticamente cerrada para el narcotráfico, debido a los controles que están aplicando los efectivos de la Brigada de Narcóticos, con apoyo directo de cada Jefatura, Ejército Nacional, Fuerza Aérea y Prefectura.

Esta situación determinó que el pasado 15 de este mes, tal como lo informó LA REPUBLICA –a través de un comunicado de la Prefectura Naval– fuera detenido en Fray Bentos el boliviano Andrés Morales Pinto, quien traía más de un kilo de cocaína en el estómago y medio kilo en un bolso.

Este hombre, que llegaba en un ómnibus de línea internacional, fue procesado en la víspera por el delito de «importación de estupefacientes», integrado por cuatro actos consumados y el último en grado de tentativa.

Morales Pinto que hace tal tarea para ganarse 500 dólares que le pagarán en el momento de entregar la droga en un punto determinado, ya había logrado entrar con éxito otras cuatro veces al Uruguay trayendo la droga en su estómago.

Ayer, cuando eran las 2 de la mañana –según otro comunicado de la Armada– fue detenido por personal antidrogas de la Prefectura otro ciudadano boliviano, quien luego de los procedimientos de rutina confesó tener 100 cápsulas de cocaína en su estómago.

Puestos estos hechos en conocimiento del juez letrado de Fray Bentos, se dispuso su internación en el hospital local, expulsando las 100 cápsulas ingeridas, totalizando aproximadamente un kilo de cocaína cuidadosamente empaquetado en «látex», ingiriendo además un determinado producto para que los jugos gástricos del estómago no dañen los envoltorios, lo que sería la muerte instantánea del infortunado «mulita».

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