Cambiaron de destino a policía que denunció robo en la cárcel
El uniformado, hijo de un policía retirado, había cumplido años atrás tareas administrativas en la cárcel coloniense. En su segunda etapa, le encomendaron tareas administrativas en la Oficina de Explotación de Bienes Rurales de la prisión.
Sin embargo, duró apenas tres semanas en esa labor. Mientras estuvo en cumplimiento de su función, el agente hizo planillas y detalló las distintas mercaderías que estaban bajo su control.
Con fecha 7 de setiembre de 2007 el joven agente dio cuenta, por escrito a su superior inmediato, «de los faltantes a la fecha, según el stock actual y libro de salida de víveres». Denunció «la falta de 25 kilos de carne… 20 kilos de harina… media docena de huevos… como así también la falta de 1 kilo de cocoa».
El 25 de setiembre del mismo año, el mencionado agente de 2ª volvió a dirigirse por escrito pero esa vez al Director -de ese entonces- de la cárcel de Colonia para informarle que había tenido «inconvenientes y discusiones» con policías de la Oficina de Bienes Rurales y con el encargado de la misma «al intentar abrir libros de control de gasto diario de víveres y planillas de fácil manejo, con el fin de que se pudiera evitar inconvenientes y la falta de los mismos (alimentos), haciendo responsable a los Policías que hacían entrega de mercadería».
Más «desapariciones» inexplicables
En ese último informe el agente contó que «en la fecha, como se desprende del libro de entrega de víveres de fecha 20 al 24 de los corrientes, la falta de 17 kilos de carne y 1 kilo y 1/2 de fideos, dando cuenta al responsable de los faltantes».
El 26 de diciembre de 2007 el padre del agente de 2ª, que es policía retirado, se dirigió por escrito al jefe de Policía de Colonia, Ruben Peraza, para «realizar la denuncia formal de los hechos ya denunciados ante las autoridades correspondientes, pero sobre los cuales no se inició la correspondiente investigación administrativa y el sumario correspondiente, como lo marca la ley».
El padre del agente sostuvo que, en vez de investigar, «lo que sí hicieron fue trasladar con fecha 27 de setiembre al agente P. a otra repartición, perjudicándolo notoriamente en virtud de que en la cárcel departamental realizaba una tarea administrativa…»
A las dos semanas de su traslado se le ordenó al agente realizar «guardia perimetral en el establecimiento carcelario», sin el más mínimo contacto con aquella primera tarea administrativa y de contralor.
El escrito del padre del policía reclama «que se inicie la investigación administrativa con el fin de determinar o comprobar la existencia de actos y hechos irregulares o ilícitos dentro del servicio».
Actualmente, el agente de 2ª cumple tareas en una Seccional en Colonia del Sacramento. Dijo a LA REPUBLICA que «desconoce, al día de hoy, cómo está funcionando ese servicio en el que él descubrió irregularidades». «Esperé todo este tiempo a ver si las autoridades iban a fondo con las investigaciones; como a la denuncia no se le dio importancia, entonces recurro al diario LA REPUBLICA», manifestó.
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