Un vecino alertó. Octogenario muerto en Paraje Andreoni, Seccional 13ª de Lavalleja, límite con Canelones

Lo maniataron, lo golpearon, lo colgaron del techo y lo mataron

En las últimas horas, un vecino de la Seccional 13ª del departamento de Lavalleja alertó a la policía que había pasado más de una semana que no veía ni sentía a su vecino más próximo, un hombre muy mayor que vivía solo en su propiedad.

Ante el relato, los uniformados deciden concurrir al lugar a investigar y al llegar decidieron ingresar a la muy modesta vivienda. «Al estilo de las de la Edad Media; algo pocas veces visto…», señaló una fuente policial a este corresponsal.

Ante el asombro de todos, la vivienda resultó ser «mucho menos que precaria, y sin los servicios esenciales». Está ubicada «en el centro de un predio de unas 10 hectáreas, en pleno campo». Los policías se chocaron con lo inimaginable.

Según el relato obtenido, al ingresar a la finca «se encontró el dormitorio en total desorden, la cocina casi normal y en el galpón, ubicado detrás y al fondo, apareció muerto Nolasco Pedro Blanco Curbelo, de 84 años, con sus manos y pies atados. Y de éstos pendía del techo, por medio de una cuerda atada a un tirante, con una mordaza de tela en la boca. Realmente macabro todo…», dijo la fuente. Pudo establecerse que «desapareció el revólver calibre 38″ que pertenecía al infortunado Blanco Curbelo, quien únicamente tenía «una hermana» que reside en nuestra ciudad y con la cual «no tendría prácticamente trato de ningún tipo».

 

¿Qué buscaban los asesinos?

Según pudo saber LA REPUBLICA, el octogenario «era un hombre misterioso, de muy pocos amigos, y de trato casi nulo con todos sus vecinos… vivía en la prehistoria», muy cerca de la localidad de Montes, departamento de Canelones.

«Permanecía recluido en su campito, no hablaba con nadie ni molestaba a nadie», dijo el informante. Hoy es un verdadero misterio si tenía dinero u otros bienes de subido valor, aunque se comenta en la zona que hasta «hay quienes dicen que tenía muy bien escondido ‘algo’ que para muchos podía ser tentador, y que bien valía la pena llegar hasta matar, pues era para quedar parado para todo el viaje…».

Por estas horas, los policías de Lavalleja siguen pistas para aclarar un homicidio que paralizó de pánico a todos los residentes de la zona y que es el tema obligado de conversación en la ciudad de Minas, la capital departamental de Lavalleja.

Casos oscuros y con características similares ocurrieron años atrás en los límites del departamento de Lavalleja con Canelones. Ninguno ha sido esclarecido aún.

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