Apretó a su beba hasta que la mató por asfixia
Wendy Wanda Alonso Centurión tenía apenas tres meses de vida. Su madre la llevó a la policlínica de Piedras Blancas el viernes pasado. La pequeña ya estaba muerta. Ambas venían de una vivienda en Los Astros 322 esquina Cruz del Sur, en el Barrio Los Nuevos Rumbos, dominios de la jurisdicción de la Seccional 18ª.
Apenas la revisaron, los médicos emergencistas constataron que la niña estaba muerta. Pero además certificaron que había padecido maltrato infantil. La madre, una mujer de 28 años, estaba enterada de todo. Pero temía posibles represalias. Es lo que testificó, al alegar el carácter violento de su concubino, un consumidor.
Investigaciones de funcionarios policiales de la comisaría 18ª permitieron saber que el padre de la menor maltrataba a la pequeña beba. Según se estableció, el hombre tenía por insana costumbre apretarla contra su pecho hasta dejarla sin respirar. Tal acto de crueldad era aplicado en la beba sin ningún motivo.
La atribulada madre reconoció plenamente no haber hecho nada para evitar que su concubino maltratara a la bebita. Argumentó su temor a sufrir represalias por parte del hombre, a quien describió como un consumidor de drogas y alcohol.
Pero en cierto momento admitió que nunca lo denunció para que no fuera preso.
El Juzgado en Penal de 12º Turno dispuso el procesamiento con prisión de NRAR, el hombre de 29 años, imputado por un «delito de homicidio especialmente agravado en calidad de autor». La mujer, de iniciales AVCB, también debió ser encarcelada, imputada por un «delito de homicidio especialmente agravado», al igual que el hombre, pero en su caso fue procesada «en calidad de coautora». Los médicos de la policlínica de Capitán Tula ya habían constatado que la niña presentaba evidencia de maltrato en todo su cuerpo. La autopsia forense terminó de incriminar al padre homicida. La madre fue responsabilizada en la indagación policial y judicial. Nada pudo hacer la sumisa mujer para eludir su culpabilidad. En la audiencia de ayer, vecinos, familiares y allegados coincidieron en señalar que la pequeña era víctima de un maltrato infantil continuado. Al parecer, ambos imputados padecen alteraciones síquicas, pero aún así son autores imputables.
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