DEMASIADOS DELITOS IMPUNES IMPACTARON A LOS COLONIENSES

Alguna conferencia de prensa en la Jefatura de Policía de Colonia no aportó ningún dato y reavivó interrogantes. Se sumaron comunicados que no hacían más que confirmar que no hay avances. Los colonienses están preocupados. Y no es para menos.

No estamos hablando del robo de una garrafa ­que también importa­ sino del homicidio de un remisero de 59 años, encontrado dentro de su vehículo de trabajo en el kilómetro 9,500 de la Ruta 12, en la zona de Polancos. Todos los detenidos en un primer momento recuperaron su libertad. En Colonia del Sacramento, una jovencita de 17 años volvía a su casa desde un baile. Fue abordada por un sujeto que la arrastró a un terreno baldío de espesa vegetación donde la violó, aclarándole que lo hacía por «una venganza».

La víctima aportó muchos datos, ya que el agresor actuó a cara descubierta. Se confeccionó un identikit que no fue facilitado a los medios de comunicación para que lo difundieran, como sí ocurrió en el terrible caso de la niña Pamela, en Maldonado.

Se sabe que alguien «coincidía» con los rasgos del dibujo. Fue detenido, pero quedó en libertad. Las semanas siguen pasando y esta violación se suma a la humillación que sufrió hace dos años otra chica de 18, también en la capital departamental. Mediante engaños, fue sacada de un baile por tres o cuatro jóvenes que la violaron en una vivienda de la planta suburbana.

No menos de 2000 vecinos marcharon por justicia.

Otro sacudón sufrió la sociedad coloniense con el copamiento de una finca rural, a 6 kilómetros de la Ruta 22, en jurisdicción de Paraje San Luis. Un casero de 78 años fue abordado por un individuo de 30 a 40 años. El copador usó extrema violencia para reducirlo. «La plata, dame la plata», exigía, mientras golpeaba. Ató al anciano de pies y manos. Al creerlo muerto, lo cubrió con nailon. Entró al dormitorio, abrió una billetera y se llevó unos $ 45.000 pesos.

En Rosario, robaron un importante supermercado. Entraron por los fondos, actuaron con suma rapidez y se alzaron con el dinero y una caja fuerte que no violentaron. A este cuadro habría que sumar otro copamiento en Colonia del Sacramento. Dos individuos se metieron en la oficina de un conocido despachante de Aduanas, lo golpearon con saña y llevaron algo de dinero. La víctima reconoció la voz de uno de sus agresores. Pero el caso sigue sin aclararse. A mediados de agosto se cumplirán 10 años del asesinato del joven Andrés Trigo. Sólo hay dos personas presas ­la ex novia del joven y el delincuente Alejandro Ismael Píriz Brum­ imputados de coautoría. Parecen haberse perdido en el fondo de un túnel los nombres de los autores intelectuales, el que jaló el gatillo, y la «conexión policial» que tantas veces denunció Walter Trigo, el padre de Andrés.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje