Amenazados, pagan para recuperar sus hogares saqueados por adictos
Concurrieron autoridades policiales, del Ejército Nacional, del Instituto Nacional del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), funcionarios de la Junta Nacional de Drogas, el representante nacional por Soriano Gonzalo Novales y numerosos ediles. Casi todos expresaron su extrañeza por la ausencia de la jueza y la fiscal.
En la sesión sobresalió la intervención de dos mujeres: la madre de dos jóvenes consumidores de pasta base y una vecina damnificada por la ola de robos en el barrio Cerro. Las dos mujeres realizaron un desesperado pedido frente a las autoridades, aunque apenas recibieron una tímida respuesta.
La pasta y «la culpa» de los receptadores
Nancy Díaz Da Silva, la madre de consumidores de pasta base sindicados como autores de robos, expresó: «Me da lástima por mis hijos, y me da vergüenza estar sentada acá dando la cara por mis hijos. Vi que la gente me miró desde que llegué con mis hijos… Como que me tenían recelo».
Desde las barras crecía el murmullo de los vecinos con todo tipo de comentarios. El presidente de la Junta tuvo que pedir silencio y respeto para la señora.
«Hay mucha gente que me conoce que junto botellas, junto cartón. Yo trabajo. Tengo un triste boliche», pero la situación «me ha superado». Relató que habló varias veces con la jueza de Mercedes y le pidió que internara a sus hijos.
«De los 12 hijos que tengo, hay dos chiquilines que se me engancharon con la pasta y me han robado. Me dejaron la casa vacía. Y son mis hijos…yo no los puedo meter presos».
La mujer agregó que los policías han ido a su casa cuando sus hijos han cometido un robo pero «no han encontrado nada». «¿Dónde están las cosas?», se preguntó la señora. «Yo no se las compro. Ellos tienen compradores que también tienen culpa. Yo me siento culpable de cómo se me fueron de las manos».
«Si dicen que hay que hacerle pagar a la madre o al padre y me mandan limpiar una casa o arreglar algo que hayan roto, yo voy contenta, porque trabajo en lo que sea, no le tengo miedo a nada. Pero lo que no quiero es que la gente me señale a mí, porque no tengo la culpa de que ellos sean así», se lamentó con desesperación.
Increparon al jefe de Policía
Las palabras de esta madre fueron replicadas por la otra mujer, Lourdes Márquez, que sufrió diferentes robos. «Vamos a ser sinceros: mis hijos se criaron con los hijos de Nancy; todos nos conocemos. Es obvio que nunca van a encontrar algo que ellos robaron, porque nos vuelven a vender lo que nos roban. Tenemos que comprarles las cosas para recuperarlas. Pasan los días y se nos ríen. La mayoría de los que estamos acá, estamos amenazados», denunció ante todos los ediles.
«No podemos esperar a otra reunión, que vayan a Montevideo. Si bien es perfecto que todo se tiene que hacer por un camino legal, queremos saber qué hacer si esta noche entran a nuestra casa», dijo Márquez con un remarcado énfasis.
Luego interrogó directamente a las autoridades, sin obtener respuestas concretas. Nancy Díaz Da Silva «acaba de confesar, delante de todos, que habló con la jueza y le pidió apoyo. Bueno, ahora lo declara ante todos nosotros. Usted es el jefe de Policía», le dijo Márquez al comisario inspector (r) Julio Martínez Perdomo.
(Horacio) «Perazza es jefe departamental de INAU: ¿No pueden tomar medidas siendo que la madre está pidiendo apoyo, y va a ser un alivio para todos nosotros? Yo creo que sí». Pese a la contundencia del requerimiento, las autoridades apenas esbozaron tímidas respuestas. La reunión discurrió luego por largos y repetitivos discursos. Finalmente, la Junta Departamental de Soriano aprobó reactivar la creación de comisiones barriales de seguridad ciudadana y plantearle la problemática departamental a la ministra del Interior, Daisy Tourné, además de pedirle una mayor cantidad de cargos para nuevos policías en Soriano.
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