Otro fracaso. El caso del asesinato del remisero de Nueva Palmira en fojas cero

Policía de Colonia "no tiene ni idea"

Ahora la policía de Colonia se encuentra a fojas cero, sin pistas, sin sospechosos y sin idea de cual fue el móvil por el cual, la semana pasada, fue asesinado Alfredo Leonel Sapia Andújar de 59 años, en un desolado paraje rural entre Nueva Palmira y Carmelo.

Sapia fue encontrado sin vida por un lugareño del paraje de Polancos, en el interior de su auto Fiat Uno en la mañana del pasado viernes 6 de junio. Había hecho el último viaje la tarde anterior cuando llevó a una clienta hasta la casa de una conocida.

Eran alrededor de las 6 de la tarde del jueves y quedó en volver a buscarla a las 7.30 pero jamás volvió. Varios llamados solicitando su servicio en la tarde­noche palmirense no obtuvieron respuesta. Sapia había transitado su último viaje al destino en el que encontraría la muerte, aparentemente en manos, dice la policía, de al menos dos individuos.

La pericia técnica determinó que antes de ser estrangulado con una soga, Sapia recibió múltiples golpes en su rostro que le provocaron fractura del tabique nasal.

Además y lo más extraño, tanto su rostro como el interior del vehículo estaba rociado con una sustancia que se presume ácido, aunque se desconoce para que fue usado «no tenía ácido en el interior del cuerpo» dijo una fuente consultada por LA REPUBLICA lo que indicaría que no intentaron hacerle beber la sustancia sino que se la esparcieron luego de muerto. Una muestra del ácido encontrado está siendo analizado en el Instituto Técnico Forense.

 

Sólo la recaudación

Un vecino del desolado paraje rural se acercó al vehículo, metido en un viejo camino vecinal, en el que lo había visto estacionado toda la mañana sin signos de movimiento. Fue el primero en encontrar el cuerpo sin vida del remisero dentro del Fiat Uno matrícula LRE 1023 y fue quién avisó a la comisaría más cercana del paraje de Polancos. La policía calcula que Sapia fue asesinado entre las 22 y la medianoche del día anterior.

Sapia no tenía dinero, así que su vinculación con drogas, prostitución y negocios oscuros hoy forman parte de las teorías sobre su muerte que circulan sin asidero entre la población de Nueva Palmira.

El Semanario EL ECO de Nueva Palmira señaló ayer que Sapia anduvo en la mañana con 3 mil dólares, con los que estuvo en Carmelo, intentando cerrar un negocio para cambiar su vehículo. El dinero fue encontrado por los investigadores en su casa y sólo faltaba del vehículo la recaudación diaria «que no superaba los 5 mil pesos» afirman.

 

Del taxista Lemes al remisero Sapia

El destino tiende paradójicos hilos en el tiempo. Hoy domingo se cumplen 44 años de un crimen que aún permanece en la memoria colectiva de los pobladores de esta zona del departamento y que nunca fue resuelto por la policía.

Fue en una mañana del miércoles 15 de junio de 1964 cuando el taximetrista Zoilo Ladislao Lemes fue encontrado muerto en el entonces desolado camino a la capilla de San Roque.

También fue asesinado por un pasajero y al igual que en este caso, toda una trama oscura se desató a partir de su misterioso asesinato. Aún hoy ese crimen vive en la memoria colectiva de los carmelitanos porque contenía una trama de poder y dinero que azuzó el imaginario popular.

Pese a lo diferente y al tiempo ocurrido, ambos asesinatos tienen puntos en común, además de la profesión de los involucrados: la muerte en un paraje alejado y solitario, el misterio sobre el último viaje y quiénes lo ultimaron, las circunstancias que desencadenaron su muerte, la idea de que fue «algo más» que un simple asesinato por robo y la ineficacia policial.

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