Mató a golpes a su hijastra de 4 años y la enterró en el cuarto
La pequeña Noelia Leal Benítez, una niña que dentro de 10 días cumpliría 4 años, fue ultimada por su padrastro, Walter Javier Da Silveira Silvera, de 36 años, quien posee varias denuncias policiales por ser un hombre «muy violento».
El homicidio fue encubierto por la madre de la niña, Celia Modernel, de 32 años.
El hecho sucedió en una vivienda del barrio Peñarol ubicada en la calle Pública 1934 casi Ingeniero A. Caubarrere.
Todo quedó al descubierto luego de que algunos vecinos de la pareja, desconfiados por los varios días que habían pasado desde la última vez que vieron a la pequeña y a su hermano de 5 años, denunciaran al 911 tal situación.
Al comparecer al lugar efectivos de la Seccional 21ª lograron detener al hombre y a la mujer cuando intentaban fugar por los fondos de la vivienda.
Minutos antes, el homicida había confesado a un amigo y vecino, y a la esposa de este, que había matado a la pequeña.
La mujer repitió -entre lágrimas- a los medios de comunicación presentes lo que les dijo: «Ya me mandé la cagada, y ahora no puedo hacer nada».
Tras la detención, fue notificado del hecho el juez penal de 10º Turno, doctor Rolando Vomero, quien fue hasta la vivienda de Peñarol a tomarle declaración a las dos personas señaladas como autoras del homicidio.
Confeso casi linchado
El padrastro de la niña confesó ante el magistrado haber matado a golpes con un palo a la pequeña y que con ayuda de la madre abrieron una zanja debajo de la cama marital y la enterraron. Luego taparon el pozo con maderas.
Igualmente a primera hora de esta jornada, ambos serán conducidos a los Juzgados de la calle Misiones y ampliarán sus declaraciones ante el mismo juez.
Mientras estuvo el magistrado dentro de la vivienda, afuera la policía debió montar un fuerte operativo de seguridad ya que un grupo de enardecidos vecinos clamaban por justicia.
Juan, uno de los presentes, manifestó: «todos sabíamos que les pegaba a los niños con el permiso de la madre», y agregó «los propios niños se quejaban de los golpes. Estaban siempre machucados».
Otra vecina y ex pareja del homicida reveló:»El me pegaba constantemente. Quiso tocar a mis hijos y ahí lo denuncié, y me fui, lo dejé».
Los momentos de mayor tensión se vivieron cuando salieron de la casa para ser trasladados a dependencias policiales. Varias personas se abalanzaron sobre los patrulleros, intentando linchar al hombre y la mujer. Al no lograr su cometido, vecinos gritaron: «Justicia, justicia» y dijeron:»Los presos ya saben que hacer con ellos».
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