Un mes del homicidio de Pamela
Los crímenes de Pamela Silva y de Fabián Dorado se han constituido en un verdadero dolor de cabeza para los investigadores, ya que a un mes de ocurridos han avanzado mucho pero no lo suficiente como para encontrar a los responsables. Ambos hechos, impunes, se suman a otros ocurridos años atrás en Maldonado.
Pamela Silva, de sólo 11 años, fue brutalmente asesinada la madrugada del domingo 4 de mayo; su cuerpo apareció a sólo 50 metros de su casa (en el barrio Los Aromos), semidesnudo y presentando señales de golpes que le destrozaron el cráneo; para hacer más cruel aún la escena, le habían clavado una especie de estaca de eucaliptus en la cabeza.
Una semana después fue procesado con prisión su padrastro, Eduardo Cáceres (49), quien reconoció haber sometido sexualmente a la niña desde un año y medio antes de su muerte, e incluso la tarde previa a su asesinato. Para los investigadores, él o los homicidas están en un círculo muy cercano a la niña.
Sin embargo, por ahora, entre las 11 o 12 personas que estuvieron detenidas, fueron interrogadas y sometidas a extracciones de sangre además de varios careos, no se ha podido establecer quién o quiénes mataron tan brutalmente a la pequeña. Hasta hoy no aparecieron las prendas que le faltaban (una calza y su ropa interior), tampoco la de su o sus victimarios, ni el objeto con el que fue golpeada hasta la muerte.
El juez de la causa, doctor Federico Alvarez Petraglia, sigue esperando nuevas muestras de ADN que permitan establecer si entre las personas que han estado detenidas se encuentra el hombre que sometió a Pamela la madrugada de aquel trágico domingo de mayo.
Las pericias científicas pudieron establecer que en el cuerpo de la infortunada niña había semen de dos hombres: uno correspondía a su padrastro y el restante a quien la violó y ultimó.
Esos resultados eran esperados el pasado viernes, pero por alguna razón se han retrasado.
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