Pánico por volver a casa
Durazno
El estremecedor caso quedó al descubierto cuando la niña de 10 años le dijo a su maestra que no quería retornar más a su casa porque su madre la castigaba físicamente. La docente, visiblemente preocupada por la decisión de la menor, no dudó en llevarla de inmediato a la Seccional 9ª donde relató la situación.
Preguntada por los funcionarios, la pequeña agregó un grave ingrediente: también era sometida sexualmente por el concubino de su madre, situación que supuestamente también padecía una hermanita de siete años.
Los actuantes se trasladaron a la casa de las niñas y detuvieron a la madre. Una vez en la comisaría, la mujer negó castigarla y tener conocimiento del abuso de la violencia íntima que ejercía su concubino sobre las niñas. Sin embargo, al final aceptó que, en realidad, era su concubino el que les pegaba. Dijo que a ella también.
Abrió el gas
La Policía avisó al juez seccional, y juntos marcharon hacia la finca donde se encontraba en ese momento el concubino. Pero al llegar a la finca constataron un fuerte olor a gas, por lo que en presencia del juez de Paz Seccional procedieron a ingresar a la finca.
No quedó claro si el imputado, al verse descubierto pretendió intoxicarse, o si abrió la válvula con el fin de arrojar un fósforo. Lo concreto es que fue rescatado y conducido al nosocomio local, donde relató que había puesto una caldera con agua en una garrafa de tres kilos y no sabía qué había pasado después. Sobre las graves acusaciones dijo que estaban alejadas de la realidad.
Pese a la negativa del acusado la jueza interina en lo Penal, Mirta Bobadilla, convocó a los actores a la sede departamental de Durazno, donde tras interrogarlos y analizar las evidencias comprobó la triste realidad: la niña tenía razón. El veredicto judicial estableció que Silvia Isabel Beleda, de 35 años, era responsable del delito de «violencia doméstica» decretando su procesamiento y prisión. Asimismo entendió que el concubino de la misma, de iniciales RFPR, de 24 años era responsable del delito de «violencia doméstica, violación, atentado violento al pudor en régimen de continuidad y reiteración real», ordenando también su procesamiento y prisión.
El hecho conmovió a la sociedad sarandiense y abrió la válvula de la duda: ¿cuántos casos más habrá? Por lo pronto las dos niñas afectadas fueron recogidas por un familiar quien se comprometió a hacerse cargo.
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