Se investiga. Cinco personas seguirán siendo indagadas por las fuerzas de seguridad; tres están libres

Ocho procesados por  los 319 kilos de cocaína

Los últimos allanamientos de ayer permitieron la incautación de documentos que incriminaron aún más a la banda desarticulada por los policías antidrogas que además incautaron seis vehículos, cinco computadoras portátiles y 16 teléfonos celulares.

Junto a la cocaína cayeron en manos policiales los dos líderes de la banda. La mayor incautación de droga (casi 295 kilos) ocurrió en calle Emancipación 4452.

También fueron incautados un revólver calibre 357 y dos revólveres cortos, junto a dos pistolas semiautomáticas, ambas de calibre nueve milímetros. Hubo en total casi una veintena de detenidos. Aún se aguarda que haya más procesamientos.

El juez en lo penal de 4º Turno, Jorge Díaz Almeida, indagó durante toda la tarde de ayer a una quincena de personas. Seis fueron retirados de la sede judicial antes de la caída del sol. Los restantes permanecieron hasta que el Juzgado resolvió los primeros ocho procesamientos. Cinco personas siguen bajo sospecha.

El cargamento incautado tenía por destino a Europa, pero una actuación policial inquietó a los traficantes que prefirieron introducir el producto en el mercado local. La venta de tanta sustancia llamó la atención de los informantes de los policías.

El frente de la sede judicial de la calle Misiones fue escenario ayer de escenas de apoyo y solidaridad a favor de los narcotraficantes por parte de amigos y familiares de las personas que fueron conducidas para comparecer ante la Justicia Penal.

Los conducidos debieron ser custodiados por el Grupo Especial de Operaciones.

«Cancerbero», como el monstruo de tres cabezas de la mitología griega, fue nominada la operación antidroga que derivó en los procesamientos de ayer. El mito fue invocado porque los policías atacaron tres lugares en forma simultánea.

El director de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas, (Dgrtid) inspector mayor Julio Guarteche, explicó ayer en una conferencia de prensa convocada en el Ministerio del Interior, antes del pronunciamiento de la Justicia Penal, que la persecución de la banda comenzó en noviembre de 2007. Según relató, todo se inició con la captura en La Teja de una camioneta con 11 kilos 110 gramos que serían entregados para su salida a Europa por el Puerto de Montevideo. Luego se allanó en la calle Emancipación y después en Shangrilá.

La droga sería enviada a Europa dentro de un contenedor repleto de pescado.

Guarteche indicó que dos uruguayos representaban a un importante proveedor extranjero, otros dos se encargaban del tráfico hacia Europa por el Puerto de Montevideo, otro uruguayo que representaba a los compradores y distribuidores europeos, y «una especie de cooperativa» que había empezado a comercializar.

La «cooperativa» era poseedora de una cantidad menor de la droga incautada.

 

Uruguaya traía  cocaína oculta

Una uruguaya de iniciales LYMM fue detenida por funcionarios de Interpol apostados en la Terminal de Omnibus de Tres Cruces con un kilo 630 gramos de cocaína ocultos en su cuerpo. Un boliviano, de iniciales GFMCH se encargaría de llevarla al lugar donde debía entregar la droga. La mujer cayó en un control de rutina. Ambos resultaron procesados con prisión.

El boliviano fue contactado mientras la uruguaya era conducida por Interpol hasta la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas (Dgrtid). Se le montó una trampa y fue capturado.

La uruguaya fue imputada como «autora de un delito de violación del artículo 31 del Decreto Ley 14294, en la redacción dada por la Ley 17016″. El boliviano fue enjuiciado como «coautor de un delito de violación del artículo 31 del Decreto Ley 14294, en la redacción dada por la Ley 17016″.

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