Apuñalaron a un discapacitado en un hogar de pobreza extrema
Una abuela de ochenta y siete años era el único sustento del hogar de una familia en situación de pobreza extrema donde Pablo Roberto Falcón Silva vivía junto a sus seis hermanos y a sus padres. A pesar de sus 22 años, Pablo, tenía la mentalidad de un niño.
Tomaba clases con María José, maestra del Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
El sábado, desde tempranas horas de la tarde, Wilson Ojeda, un amigo íntimo de la víctima, escuchaba música y bebía vino en el rancho.
Más tarde se sumó Pablo Falcón, quién horas después resultó muerto de una cuchillada por Ismael García, el suegro de la dueña de casa.
El hijo del matador había viajado a Fray Bentos con los hijos menores.
El homicidio del joven con capacidades diferentes ocurrió en Nuevo Berlín. LA REPUBLICA entrevistó a varias personas relacionadas con el hecho. Por ejemplo a Mónica Grandal, la dueña de casa donde tuvo lugar el hecho de sangre. El homicida, un hombre de 70 años tenía vínculos de amistad con todos los jóvenes que concurrían al domicilio.
Según datos aportados a LA REPUBLICA, el desenlace trágico se habría generado de manera confusa entre el matador y la dueña de casa. Los jóvenes habrían salido entonces en defensa de la mujer.
Antes del homicidio, Mónica los invitó a comer y los atendió hasta las 22 horas. «Bueno, yo los corrí, tranqué la puerta y me acosté», afirmó.
«Le di la linterna y esperé a los milicos»
«Salieron a la calle los tres juntos y luego sentí un golpe», cuenta Mónica. «Wilson Ojeda, nervioso y temblando, me golpeó la puerta a las diez y media. «Prestame la linterna que no veo a Pablo», dice ella que le dijo aquella noche.
«Mientras Ojeda fue en bicicleta a hacer la denuncia, yo me quedé sentada esperando a los milicos», afirmó Mónica.
Según versiones aún sin confirmar, Ojeda siempre estaba en la casa, al tiempo que García habría sido víctima, tiempo atrás, de varios robos sin esclarecer por parte de un hermano de Ojeda.
De ahí que, según las versiones, García tendría ciertas desavenencias con el hermano de Ojeda.
El crimen sucedió entre las 22.00 y 22:30 del sábado.
Mónica, la dueña de casa, declaró recién cerca de las 14:30 horas de la tarde del domingo.
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