Un hecho similar ocurrió el año anterior con un menor

Violencia comunal en Paysandú

La agresión padecida por un motonetista de Paysandú por parte de inspectores municipales, que actuaban con apoyo policial, continúa sus instancias de indagación judicial, al tiempo que toman estado público situaciones muy similares padecidas por otros jóvenes sanduceros.

A pesar del hermetismo que hay sobre las circunstancias en las que fue agredido el motonetista que conducía sin casco ni luces, se pudo saber que el año anterior ocurrió una agresión donde, al parecer, un uniformado agredió al menor Alejandro Manzino, también en un control vehicular en 18 de Julio y Carlos Albo.

El adolescente tenía la moto sin empadronar. La había comprado hacía un mes. El policía le pidió la llave para llevarse el birrodado. El jovencito se negó.

El policía dijo que la moto le sería devuelta en la comisaría con la documentación. Sin embargo, angustiante fue la sorpresa del menor cuando fue objeto de violentas agresiones por parte de funcionarios de la Seccional 2ª.

Según relató el adolescente, fue golpeado y arrojado al piso. Recibió un golpe en la boca y le colocaron una rodilla en la espalda. También le apretaron el cuello con los dedos de forma tal de impedirle la respiración, pero casi sin dejarle marcas.

La madre, entonces imposibilitada de ir a la comisaría por estar enferma, pidió ayuda a los patrones de su hijo. Fueron a la comisaría y consiguieron su libertad. Al otro día, el padre del menor presentó la denuncia.

Un certificado emitido por médicos de Comepa corroboró el relato del joven. El padre entregó el documento y nunca más lo vio. El muchacho padece dolores importantes a la altura de los riñones. Y a pesar de la denuncia, nunca se indagó nada.

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