Tiró al water los 20 mil pesos que había robado
El hecho empezó a gestarse en la mañana del martes cuando en la cabeza de la cajera aún daba vueltas la forma de hacer frente a su grave problema. Necesitaba 20 mil pesos para salir del paso y entonces se le «prendió la lamparita».
Confeccionó un formulario de solicitud de crédito por esa suma, con nombre falso y dirección falsa. Todo inventado.
Ella misma ingresó los datos y efectivizó el crédito «concedido», aunque en lugar de pagarlo a un cliente lo guardó en su cartera.
Ya en horas de la tarde tuvo temor de quedar al descubierto si descubrían todos los papeles falsos y los destruyó. Los documentos que justificaban el gasto terminaron en la papelera.
Momentos más tarde, cuando se procedía al arqueo final de los movimientos efectuados, quedó en evidencia el faltante de 20 mil pesos, lo que determinó a los encargados de la firma a presentar la denuncia en la Seccional 2ª. Entonces se constituyó en las oficinas el comisario Joaquín Brites, titular de la repartición, al frente de seis agentes.
Una vez enterado de lo sucedido se estableció que la responsabilidad por el faltante del dinero tenía que ser de algún empleado y, por tal motivo, el jerarca ordenó que todos los funcionarios fueran a la seccional para ser indagados.
Ese fue el susto más grande de la cajera en sus 30 años, pues si revisaban a todos le iban a encontrar el dinero, que coincidía justamente con el faltante.
Decidió correr al baño para encerrarse y tras cortar en dos todos los billetes, los tiró al water. Luego hizo correr el agua de la cisterna para que «el cuerpo del delito» se perdiera por el desagüe.
Cuando salió del baño notó que todos la estaban mirando con cara de sospecha por su repentina necesidad fisiológica, justo cuando tenían que ir a la comisaría. Los nervios la traicionaron y comenzó a ser interrogada a fondo, surgiendo primero las contradicciones y finalmente la confesión: «Sí, fui yo», dijo llorando. Luego agregó: «Lo hice porque tenía un problema económico».
Y ahí relató los pasos de la estafa. Al final vino el momento clave, cuando el comisario Brites le preguntó dónde estaba el dinero. Todos se quedaron helados ante la respuesta de la cajera: «Lo tiré todo por el inodoro». El juez se enteró de todo, incluyendo el despilfarro de los billetes nadando por los conductos subterráneos, y ordenó que la mujer fuera procesada sin prisión por el delito de «estafa».
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