Falleció abrasado por las llamas dentro de su modesta finca en Durazno

Un individuo murió carbonizado en Durazno la pasada madrugada, al rociarse el cuerpo con líquido inflamable e incendiarse, con intenciones suicidas. Francisco Chavat Blanco, de 36 años, de profesión ladrillero y residente en una humilde vivienda de ladrillo con techo de paja del barrio Cementerio, ya habría intentado autoeliminarse en más de una ocasión, según versiones dadas a la Policía por familiares y allegados.

El hombre vivía desde hacía algún tiempo solo, ya que su concubina, una joven de 24 años, lo había abandonado. Esa situación, presuntamente, habría sido la causa que lo llevó a la muerte. La noche previa había estado bebiendo con algunos amigos, pero pasada la medianoche y apenas quedó solo tomó la terrible decisión. Tras rociarse, aparentemente con queroseno, se encendió, ocasionando paralelamente el incendio de la precaria vivienda que ocupaba y por consiguiente la conmoción en el barrio.

Al sentir los desgarradores gritos el vecindario corrió a auxiliarlo y sólo pudo ver un individuo que salía de la vivienda envuelto en llamas y caía al piso para revolcarse. A su llegada, los Bomberos y la Policía nada pudieran hacer. Si bien fue trasladado con la premura del caso al hospital, las quemaduras de 2o. y 3er. grado y la carbonizacion del 95 por ciento de su cuerpo impidieron cualquier intento, muriendo por el camino.

En el lugar actuaron efectivos de la Policía Técnica de Durazno, y la Justicia competente ordenó la autopsia y posterior entrega del cuerpo a sus deudos.

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