Fumaba un "porro" y lo mató "sin querer"
Al ver caer gravemente herido a José María Blanco, de 22 años, LPA se asustó y se dio a la fuga. Así lo declararía al ser atrapado casi un día después por la Policía. Después del disparo viajó hacia Maldonado a contarle lo que había pasado a su esposa, quien se encuentra recluida en la cárcel de Las Flores de aquel departamento. Allí lo detuvieron.
El hecho había trascendido sobre las 22 y 50 del lunes cuando otro vecino, afincado sobre el Pasaje D y Rotaro (barrio Marconi), sintió un disparo y salió para ver qué sucedía. Entonces se encontró con Blanco gravemente herido y decidió trasladarse hasta la Comisaría Móvil Nº 3, que funciona bajo la órbita de la Seccional 12ª de la Dirección de Seguridad.
El hombre dijo que había una persona gravemente herida y los funcionarios concurrieron al lugar. Constatado el hecho procedieron a trasladar la víctima a la policlínica Capitán Tula. A la media hora de ingresar y a pesar de los esfuerzos médicos, Blanco dejó de existir por «una herida de bala en hemitórax izquierdo sin orificio de salida». Personal de la mencionada comisaría y de la Seccional 12ª comenzó a trabajar en el caso junto a colegas de la División Homicidios.
Primero indagaron a habitantes de la zona para determinar si aportaban datos de interés. Lo mismo hicieron con familiares del infortunado joven, quienes aseguraron que no era de andar con armas. Las sospechas recayeron rápidamente sobre LAP de 24 años, apodado «El Coyote» y poseedor de varios antecedentes penales.
Se supo que este individuo había viajado a Maldonado y que su esposa estaba en la cárcel de mujeres de Las Flores. Se libraron entonces las comunicaciones de rigor a la Jefatura de aquel departamento, desde donde se montó un dispositivo para capturarlo. Y dio resultados.
El joven homicida declaró al ser apresado que estaba fumando un «porro» cuando Blanco salió a la puerta con un revólver calibre 22 y que se lo prestó. Al manipularlo se accionó y decidió escapar al ver que había herido a su vecino.
La Policía procura establecer si esta versión es fidedigna, o si el arma era de «El Coyote» que decidió matar a Blanco por algún tema que aún no trascendió. Resulta hasta ahora confuso el hecho de que entre las ropas del occiso la Policía encontrara diez proyectiles. El matador declara hoy ante la Justicia.
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