Aída, mi mujer

Aída Vera Barreto es una jueza, una jueza penal. Pero en casa es mi esposa y yo; el periodista, soy su marido. Todos dijeron que no era posible un matrimonio así, una jueza y un periodista. Menos aun si ambos ejercen sus profesiones activamente. No había ningún antecedente. Pero Aída es así; sencilla pero sorprendente. También sorprendió a todos cuando dijo ­hace 33 años­ que sería abogada. Sus padres, tamberos de la zona de Castellanos (Canelones) pusieron el grito en el cielo; pero sabían que Aída era decidida. Aída que estaba destinada a ser maestra rural, «o escribana» según dijo su padre entonces, se propuso ser abogada y lo logró. Hoy es una de las juezas de muchos de los más sonados casos judiciales en los últimos años, pero sigue tímida, especialmente con la prensa, aunque su marido sea periodista. Desde el caso Berríos hasta el caso González; Aída es la única jueza que tuvo que investigar a un fiscal de Corte, el Dr. Peri Valdez. Aída es esa mujer pelirroja de ojos verdes, la calmada… casi lenta; la firme pero tierna, es mi esposa. Aída; la que luego de días y noches de estudiar un caso logra ­en su interior­ conciliar la Justicia y el Derecho; llora emocionada, esa… es mi mujer.

(*) Aída Vera Barreto

Alberico Barrios

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