La víctima se fue del instituto policial por "acoso sexual"

"Me golpean sin motivo con el apoyo de un policía"

Quien formulaba tales afirmaciones, años atrás había sido funcionaria policial de la Seccional 17ª «de donde me tuve que ir por haber rechazado los acosos sexuales del comisario…»

Judith Marlene Castillo, al tiempo que exhibe su ojo izquierdo con un grave hematoma presuntamente causado durante el ataque del domingo pasado, relata su odisea por tener que vivir frente «a dos mujeres que me odian…»

«El domingo pasado de tarde yo estaba en la puerta de mi casa, cuando salió de su casa una joven de 18 años, hija de un policía. Empezó a insultarme y luego se metió en su casa regresando acompañada de su madre, quien cruzó hacia mí gritando insultos y me agredió. Entraron a mi casa y siguieron atacándome…»

«Estas personas tienen muchas entradas en la Seccional 17ª pero nadie se mete con ellas, porque el marido de la mayor es un policía de Jefatura. Con tal protección, ellas son el terror de todos los vecinos, porque han tenido problemas con todos».

«Después del ataque, comprobé el grado de complicidad, porque al llegar a la comisaría a hacer la denuncia me destrataron. Incluso me dijeron que yo también estaba detenida, mientras que a la agresora la invitaron a pasar al despacho del encargado del turno, mientras yo me encontraba con una hemorragia interminable en la nariz. Quiero que el señor ministro sepa cómo es su Policía. Porque yo también fui policía y sé cómo se trabaja. Me tuve que ir hace unos años porque el comisario quería acostarse conmigo… Durante mi permanencia en la comisaría, mientras yo sangraba y pedía asistencia me trataban como a una delincuente, cuando en realidad era la denunciante». Según la denuncia formulada luego ante el Juzgado en lo Penal de 18º Turno, el encargado de la guardia en la comisaría era el cabo Pereyra «quien me explicó que tuvieron que hacer el procedimiento de esta manera porque era la hijastra del agente Leonardo Galván del Departamento de Legajos, ya que tienen arreglos con este policía. Los demás vecinos también han formulado denuncias y nadie hace nada…»

«Esto que acabo de contar es real y pasó el domingo pasado donde vivo, casa CH-72, Block 17, apartamento 4, en el barrio Bonomi, cerca de San Martín y Aparicio Saravia. Cualquier jerarquía de la Jefatura o del Ministerio del Interior puede ir hasta mi casa, que no sólo va a ver mi rostro golpeado, sino que podrá escuchar el testimonio de otras personas…» En poder de LA REPUBLICA obra una copia de la denuncia presentada ante el Juzgado Penal de 18º Turno y copia del informe del médico forense sobre las lesiones que presenta la denunciante.

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