Vecinos y los dueños del autoservicio que está en la esquina del hecho (Carlos Anaya y Comandante Braga), dijeron a LA REPUBLICA que todo comenzó cuando “El César”, un conocido barrabrava de Peñarol (ya indagado por la muerte de Héctor Da Cunha, e involucrado en líos que se registraron en clásicos de inferiores), que vive en la zona, ingresó al comercio acompañado del joven Fernando López, de quien era amigo y con quien compartía casa.
Fue reconocido por un grupo de parciales que estaban en el lugar, e inició una fuerte discusión en la que el ahora occiso defendió a su amigo de los nacionalófilos.
Al verse desbordado por la superioridad numérica, extrajo un arma con la que efectuó un disparo intimidatorio al aire, lo que provocó que varios de los presentes huyeran del lugar. Pero el revólver se le cayó al suelo y uno de los barrabravas que no habían fugado lo tomó, efectuándole cinco disparos al joven. Pero según se pudo confirmar, el fondo de las diferencias no sería otra cosa que algunos problemas relacionados con la venta y suministro de drogas, ya que ambos amigos ”El César” y el ahora fallecido estarían en el negocio. Por eso, si bien los temas futbolísticos existieron, esta vez sólo fueron la gota que rebasó el vaso, y como dijo cuando se despidió el astro argentino Diego Armando Maradona: “La pelota no se mancha”.
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