Habrían fraguado robo y créditos falsos

UNA PERITO COMPARA FIRMAS  ADULTERADAS EN CASO PRONTO

Una perito calígrafa vino desde Montevideo a continuar el caso. Mientras tanto se investiga un presunto robo en agosto de 2007 y créditos que suman más de $ 300 mil.

En efecto, durante la tarde del viernes varios testigos que aseguran haber cancelado el crédito o que alguna vez pidieron crédito en esa empresa, estaban citados para estampar su firma y así dejar una muestra para que la perito calígrafa enviada por la Justicia determine si es igual o diferente a la que aparece en innumerables documentos de crédito en poder de la empresa. En el juzgado carmelitano se encuentra una denuncia realizada por la empresa, luego de que después de un robo que también investiga la Policía se descubriera que había una importante cantidad de documentos que nunca habían sido firmados por los tomantes de créditos. Varios de los damnificados se presentaron como denunciantes porque se encontraron con que tenían créditos que nunca habían gestionado. El viernes la perito calígrafa se asentó en la ciudad y comenzará a develar la historia. Mientras la Policía aún trata de esclarecer el robo de aproximadamente 80 mil pesos en agosto del año pasado de la sucursal de Pronto en Carmelo, días después la empresa presentó una demanda penal en el juzgado local y la Policía investiga a más de media docena de personas a las que se les habría hecho figurar como contratando créditos que no tomaron.

La maniobra descubierta sumaría alrededor de 300 mil pesos más en créditos inexistentes a los 80 mil pesos que faltaron de la sucursal, frente a la comisaría de Carmelo. Un empleado encontró la puerta del local sin llave, la alarma desactivada y la caja fuerte abierta cuando tomó su turno el lunes por la mañana.

 

Dos casos en más de una docena

Orlinda y su esposo, Ismael, viven en las afueras de Carmelo y ganan poco más de 2.000 pesos de jubilación. Entre 2000 y 2005 tuvieron que recurrir a diferentes préstamos en efectivo a través de la empresa Kedal SA, más conocida con el nombre fantasía de Pronto. Los que pedían eran créditos de bajo monto, pero que les servía para paliar la crisis que azotó a nuestro país en aquellos años. Para ello presentaron documento de identidad, quedando fotocopia del mismo, recibo de pago de consumos de luz, agua o teléfono al día, así como el respectivo recibo de pago de la jubilación y el título de un valor. Terminaron en agosto de 2005 de pagar los créditos y nunca más volvieron por la sucursal.

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