Copamiento, arrebato y rapiñas en Costa de Oro
Además trascendió la ocurrencia de un copamiento en jurisdicción de la Seccional 22ª de Salinas, que ameritó un despliegue combinado de las seccionales de Atlántida, Parque del Plata y La Floresta.
Los tres sospechosos estuvieron en una gasolinera y volvieron hacia Lagomar.
Uno de los copadores sería una joven y atractiva adolescente. Los otros asaltantes, dos hombres jóvenes, también siguen prófugos, a pesar del despligue de móviles de las seccionales 22ª, 17ª, 24ª y 23ª. Se desplazaban en una camioneta que fue filmada en el Peaje Pando.
Ayer, un anciano fue asaltado en Avenida Alfredo Zitarrosa y ruta interbalnearia, la entrada principal al balneario Parque del Plata. El damnificado llamó desde un teléfono público. Un posible sospechoso fue atrapado y anoche era indagado para ser conducido ante la jueza.
Hombres pie a tierra, equipos con moto, móviles y patrulleros y un Grupo Especial de Operaciones (GEO) se lanzaron en persecución de quienes las víctimas describieron como dos hombres de unos 33 y 47 años que portaban un revólver calibre 38 y una pistola de 9 milímetros.
El asalto con toma de rehenes en el centro médico resultó demasiado para las apacibles residencias playeras de la Costa de Oro, donde los delitos violentos comienzan a ser comentario habitual entre vecinos. No obstante, rara vez son divulgados por la jefatura de Canelones. Policía Caminera colaboró con un control de rutas, al tiempo que la Prefectura Nacional Naval hizo lo propio en las dunas y en la playa. Jerarcas de la Jefatura de Policía de Canelones ordenaron revisar a todas las motos y a vehículos del transporte colectivo de pasajeros. Con ropas fáciles de abandonar o intercambiar con otros cómplices, los asaltantes irrumpieron antes de las 22 horas en el nosocomio y servicio de ambulancias de República de Chile y calle 12 para robar la recaudación, y celulares, documentos y tarjetas de crédito de las cuatro personas amenazadas durante la rapiña con toma de rehenes.
Ferias vecinales y mercados callejeros de ropa han sido escenarios de arrebatos múltiples durante el fin de semana largo de Carnaval, así como lo hurtos a casas particulares que sus moradores abandonaron por unos instantes para salir de compras, o para gozar de las playas.
Aunque la mayoría de los saqueos a hogares nunca son denunciados, es posible estimar la ocurrencia de al menos más de un centenar de hurtos por día en todos los balnearios que comprenden la llamada Costa de Oro, una porción de franja entre los arroyos Pando y Solís.
Para peor, viejas costumbres montevideanas se trasladan hacia las ciudades costeñas de Canelones, como las riñas y reyertas de bares, tales como la que ocurrió en uno de los bailes más concurridos del centro de Atlántida donde una adolescente fue herida de un botellazo por el cual debió ser asistida por un corte largo en el cuero cabelludo.
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