Denuncia amenazas tras apoyar al jefe Bitavares

Viene siendo objeto de hostigamiento telefónico el hombre que denunciara públicamente una maniobra política en el caso de la destitución del jefe de Policía de este departamento, inspector Santiago Bitavares.

Al conocerse la disposición del Ministerio del Interior, que relevaba de su cargo al mencionado jerarca, salió en su defensa públicamente, Carlos Rosas Olivera -un conocido vecino de la ciudad de Melo y activo militante del MPP en este departamento-, quien cuestionó en duros términos la medida, indicando entre otras cosas que Bitavares fue víctima de manipulaciones políticas, teniendo en cuenta que para muchos el mencionado funcionario «no servía» porque aplicaba correctamente su mando.

Desde ese momento hasta ahora, Rosas ha estado recibiendo insistentes mensajes de texto y llamadas anónimas a su teléfono particular, con contenidos intimidatorios hacia su persona y vinculados directamente con su posición asumida sobre la sorpresiva decisión del Ministerio del Interior.

Cabe acotar que toda esta situación provocó también el alejamiento manifiesto de Rosas del grupo político al cual pertenecía.

En las últimas horas y ya con un cúmulo de llamadas telefónicas anónimas con claras intenciones de amedrantamiento, el mencionado vecino radicó la denuncia correspondiente ante la Policía y la Justicia.

Visiblemente preocupado, Rosas accedió a dialogar con LA REPUBLICA, explicando algunos detalles de lo que viene viviendo.

«Una de las llamadas la recibí en horas de la madrugada, y otras en el transcurso del día, y ante esta situación opté por realizar la correspondiente denuncia penal, ya que en estos momentos en lo único que confío es en la Justicia. Espero que esto se aclare pronto y el que me amenace se identifique para poder analizar las presuntas diferencias que tenga hacia mi persona», indicó el denunciante.

«Para mí era impensable vivir una situación como esta, ya que cuando ingresé a la izquierda, hace muchos años, fue para sumar y trabajar por los más desprotegidos. Ahora entregué mi bandera y no quiero saber más nada con ningún grupo de la izquierda, ya que nunca nos respaldaron y siempre estuvimos golpeando puertas que se mantuvieron trancadas», concluyó Rosas.

Cabe acotar que el antes mencionado no estableció en ningún momento su desconfianza sobre el presunto autor de las intimidaciones, cuyo contenido fue constatado por LA REPUBLICA.

El día 18 de enero a la hora 17:05, el celular de Rosas recibió el texto: «¿Y qué le pasó a Santi? ja.ja.ja.»

Al otro día a la hora 00:58, «Estoy en la entrada del Lomas por Ruta 26 ¿vas a venir con escolta? ja.ja.ja.»

Ese mismo día a la 01:48, el anónimo decia: «¿Y?»

Toda esta información, así como otros detalles del caso, está en poder de la Policía a efectos de identificar a el o los autores del mismo.

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