Vendían tarjetas robadas
Tres hombres que debían destruir tarjetas de recarga de teléfonos celulares dadas de baja, fueron enviados a la cárcel al comprobarse que en vez de hacer eso las vendían y las usaban en sus teléfonos.
Usuarios de la empresa Movistar se quejaron de que al comprar tarjetas de recarga e ingresar los códigos, no servían.
La empresa radicó denuncia en Delitos Económicos. Las tarjetas son hechas en una imprenta. Cuando alguna sale con falla es dada de baja y las retira otra empresa para destruirlas.
Se empezó así a seguir la pista y se determinó que varias de esas tarjetas se habían ingresado con éxito en distintos teléfonos y uno de los mismos pertenecía a un empleado de la empresa que debía destruirlas. Al ser interrogado, el hombre aceptó haber robado varias tarjetas que usó y vendió en distintos comercios junto a dos compañeros de trabajo que también fueron detenidos. Los tres hombres de 20, 26 y 44 años, terminaron siendo procesados con prisión por «un delito continuado de hurto especialmente agravado».
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