Militante social uruguaya fue encontrada muerta en balneario del nordeste de Brasil
Silvia María vivía en la zona desde abril de este año, cuando se mudó a ese lugar para cumplir con un contrato que había firmado con una Organización No Gubernamental (ONG) ambientalista que atiende a varias comunidades pobres del litoral norte del estado de Bahía, principalmente del pueblo de Imbassaí, ubicado a unos 63 kilómetros de la ciudad de Salvador.
El cuerpo fue encontrado en avanzado estado de descomposición, sumergido en una área de manguezal, y según algunas versiones de medios de prensa locales descuartizado.
Los primeros exámenes certifican que fue estrangulada después de ser violada, dijo el jefe policial local, comisario Marcos Laranjeira.
Dos brasileños, Wemley dos Santos Barreto, de 26 años, y Paulo Henrique Santos de Souza, alias «Pato», de 22, ambos oriundos del lugar, fueron detenidos en la madrugada de ayer por equipos del Departamento de Protección Ambiental (DPA), de la localidad vecina de Praia do Forte. Los jóvenes confesaron haber enterrado el cadáver y que acusaron a un tercero, Adelson Ferreira da Silva, de 28 años, el que aún no fue localizado, de haber cometido el homicidio.
La versión que maneja la policía es que la profesora fue muerta porque se negó a tener relaciones sexuales con un grupo de hombres. Por el grado de descomposición del cuerpo, los peritos del Departamento de Policía Técnica esperarán la autopsia para confirmar 100% que el cadáver es de la joven, pero un tatuaje muy especial que tiene en la espalda sería una prueba contundente de que sí sería el cuerpo de Silvia María.
Recordemos que la víctima fue vista con vida por última vez el 4 de noviembre, durante una fiesta en un restaurante local. Según Laranjeira, testigos dijeron que la profesora estaba acompañada de un grupo de jóvenes, entre los que estaban los dos detenidos y el prófugo.
Consultado el cónsul honorario de Uruguay en Bahía, José Carlos Augusto da Silva, dijo que Silvia Rivero estaba en situación legal en Brasil. «Ella vino a Salvador con contrato de trabajo de una ONG. Después de cumplirlo, trabajando por tres meses, lo dejó, pero ya había surgido un nuevo contrato el que comenzaría a cumplir en los próximos días», comentó. El diplomático también informó que la noticia fue trasmitida a la familia de la profesora, la que aún no definió cuándo ni cómo repatriará el cuerpo.
Por su parte, una mujer que le alquilaba la casa donde vivía la joven militante social dijo a medios locales que «ella confiaba mucho en la gente, en cualquier persona. Era muy simpática y dada. Y yo le decía que no fuera tan así, que esa confianza sólo se le da a un familiar». *
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