La ministra del Interior se hizo presente y no pudo disimular su conmoción por lo sucedido

Profundo dolor en Durazno durante el sepelio del policía que fue asesinado en San Carlos

Miguel Silvera, de 33 años, oriundo de la ciudad de Durazno, estuvo internado en el centro de tratamientos intensivos del sanatorio Cantegril, donde a pesar de los esfuerzos médicos no pudo superar las gravísimas lesiones provocadas por el proyectil que le ingresó cerca de la boca y quedó alojado en uno de sus hombros. Luego de entrar en coma el mismo lunes, el miércoles a la madrugada y luego de que le practicara una intervención quirúrgica, hizo un infarto cerebral que agravó sustancialmente su salud hasta que dejó de existir sobre la hora 17.00 del mismo día.

Su cuerpo fue velado algunas horas en el hall de la Jefatura de Policía de Maldonado, donde le rindieron tributo sus compañeros de las más diversas reparticiones así como el comando en pleno, vecinos y amigos del instituto policial. Posteriormente, fue trasladado a su ciudad natal, Durazno, donde sus restos fueron inhumados en horas del mediodía. El cuerpo fue acompañado desde Maldonado por el comando en pleno de la Jefatura de Policía de Maldonado, así como por amigos y familiares.

Durante el sepelio, donde la congoja y la emoción fueron moneda corriente, estuvo presente la ministra del Interior, Daisy Tourné, la que modificó su agenda de trabajo para estar junto a los seres queridos del joven agente, porque maneja la idea de que «en esos momentos hay que estar al lado de la familia policial». En todo momento se mostró muy conmovida ante lo sucedido.

La secretaria de Estado tuvo palabras para la familia del fallecido, destacándoles el heroísmo del funcionario y al término de la ceremonia no quiso efectuar declaraciones a la prensa presente

El agente abatido, de 33 años y con 7 años de servicio, dejó a su joven esposa de 19 años con dos pequeñas hijas de 2 años una y de dos meses la otra, además de otros cuatro hijos de un matrimonio anterior.

 

Hacía demasiado tiempo

Según las estadísticas, hacía 25 años que en este departamento no era abatido por la delincuencia y en cumplimiento de sus deberes un agente policial. Pero el destino quiso que Miguel Silvera fuera asesinado en una de las ciudades donde los niveles delictivos son más altos a nivel departamental desde hace muchos años. Desde la ciudad de San Carlos, son permanentes los reclamos por más seguridad y más presencia policial, e incluso se han llevado adelante varias marchas por este motivo. Los permanentes cambios de comisario en la Seccional 2ª también son indicadores de que la situación es muy delicada y difícil de controlar. Arrebatos, hurtos, rapiñas, asesinatos y robos menores han sido la constante en esta ciudad que, ahora como corolario, recibe un cachetazo más en la mejilla: la muerte de un joven policía que, si bien no era oriundo, hacía bastante tiempo que estaba radicado allí con su joven esposa y era apreciado por los vecinos.

La Asociación de Funcionarios de la Jefatura de Policía de Maldonado (Afjpm) emitió el mismo miércoles un comunicado en el que establece que, «la Policía de Maldonado está de luto por el fallecimiento de nuestro compañero y socio de nuestro sindicato el agente Silvera, el cual se suma a una lista que crece de compañeros caídos en acto de servicio».

Agrega el comunicado su más sentido pésame y todo el apoyo de la organización sindical para con la familia del agente asesinado, y alerta a las autoridades a «que tomen conciencia de una buena vez de que antes que policías somos seres humanos y autoridad, y como tales se nos debe dar el lugar que corresponde; que quiere decir esto, salario digno, respaldo jurídico en los procedimientos, profesionalizar y equipar a bien a nuestra Policía, etcétera».

Finalmente, establece el comunicado de Afjpm, que «somos la delgada línea azul entre la civilización y la barbarie y con nuestras limitaciones seguiremos dando todo por nuestra sociedad, es a ella a la que nos debemos. Pero seguiremos luchando para que nuestros gobernantes se preocupen por la Policía y no sólo se acuerden cuando la necesitan.

A nuestro compañero Miguel Silvera ‘El Moikano’, un gran abrazo y hasta siempre y seguiremos luchando, no bajaremos los brazos; por algo creíste en el sindicato policial y te sumaste hasta tus últimos días».

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