Esperando por la superbanda
Canelones
A las 18 y 40 del pasado 20 de marzo, el presidente de la Cámara de Representantes, Washington Abdala, recibió el citado pedido de Bellomo, quien solicitó conocer «las faltantes –durante los últimos cinco años– de los elementos o materiales propios o que hubiesen sido requisados en las seccionales policiales, comisarías y/o jefaturas departamentales, así como a nivel de Policía Caminera».
Concretamente, el legislador encuentrista pedía datos sobre armamentos hurtados, preguntando «cuáles, cuántos y en qué fecha o fechas, especificando tipo, modelo, calibre, etcétera». Interrogaba además sobre la desaparición de «dinero, materiales varios y/o algún otro objeto de valor»; «cuántos funcionarios han sido dados de baja por responsabilidad y/o participación en estos acontecimientos delictivos» y «cuántos de ellos han sido procesados».
Hasta la víspera, este pedido no había tenido una contestación por parte de las autoridades del Ministerio del Interior. «En el pasado mes de julio estuve con el ministro Guillermo Stirling y le conté que todavía no había recibido una respuesta, por lo cual me aseguró que se ocuparía de eso», relató Bellomo a este matutino.
El parlamentario manifestó que en la ocasión que dialogó con Stirling «había mucha gente, fue en el marco de una reunión y el ministro pudo haberse olvidado».
«También sé que puede resultar engorroso, pero esas cosas deben estar denunciadas y registradas en el Ministerio del Interior», afirmó, resaltando que tampoco descarta un «desliz administrativo, porque son muchas las dependencias policiales involucradas».
Más vale prevenir
Según explicó, su pedido de informes tenía un «sentido preventivo»: «Si había faltante de armas, podía ser una punta para saber quién se llevó las armas y así perseguir a la poderosa superbanda», destacó. Dijo que si bien recuerda las informaciones aportadas por la prensa, reclamó la «versión oficial» al respecto.
«Muchos de los delincuentes de la superbanda tenían vinculación anterior o actual con el instituto policial», subrayó Bellomo. En ese sentido, apuntó que «muchos preguntaban si se trataba de una superbanda o una polibanda».
Sostuvo que este grupo delictivo implica un «peligro latente: el tema es cuándo asestan el golpe». Asimismo, recordó que sus integrantes «tenían acceso a la frecuencia policial y captaban las conversaciones, tal vez porque era parte de su trabajo o, en caso contrario, tenían las claves».
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