Los presos de Salto estaban armados para la "guerra final"
Salto
El inesperado operativo ordenado por el jefe de Policía, inspector principal (r) Luis Burgos, fue a modo de medida precuatoria ante un reciente conato de motín e intentos de fuga, de parte de los reclusos, los cuales fueron desarticulados por la guardia carcelaria.
Los presos, mediante la utilización de distintos elementos que logran introducir desde el exterior o sacar del propio interior del recinto mediante destrucción de camas u otros elementos, logran construir objetos que luego pretenden utilizar en caso de originarse motines, fugas o como defensa ante cualquier incidente que se pueda originar entre ellos.
El operativo sorpresivo, a cargo del comisario Hugo Zanotta, contó con la participación de unos 70 efectivos, de los cuales ocho eran oficiales y el resto personal subalterno. El desarrrollo de la inspección fue supervisado personalmente por el subjefe de Policía, inspector mayor Miguel Angel Magallanes, para dar todas las garantías del caso a los reclusos.
Por espacio de tres horas, los efectivos policiales desarrollaron la tarea de control que permitió incautar «cortes» y «piquillos», caños de distintos tipos y tamaños, tijeras, pinzas, botellas con tierra, entre otros objetos.
En total se requisaron 34 «cortes» o «piquillos», elementos punzantes y cortantes realizados con mangos de cucharas, tenedores u otros elementos de este tipo; 45 cuchillos de distintos tipos y tamaños, en la mayoría de mesa con serrucho.
También 13 caños galvanizados de distintas medidas y espesor –entre medio metro y un metro de largo– para ser utilizados tipo «macana».
Además cinco tijeras, una pinza de corte galvanizada, tres «tucas» o pipas utilizadas para fumar marihuana; tres gramos de semillas de marihuana; 63 elementos «punzantes» construidos con trozos de alambre, con rayos de bicicletas o clavos, a los cuales les colocan un «mango» de madera o plástico recubierto con trapo o cinta.
Por último los presos también tenían en su poder trozos de vidrio con punta; un vidrio de un metro 20 centímetros por medio metro y cuatro máquinas para realizar tatuajes que funcionaban al conectarse a la corriente eléctrica.
Culminada la requisa y con todos los elementos incautados en poder de la Policía, se puso en conocimiento de la situación al juez Penal de 4º Turno, Duvi Teixidor, quien dispuso que todo lo requisado fuera destruido, al tenerse registrado en forma fotográfica y fílmica por Policía Técnica, y que los antecedentes fueran enviados a su despacho.
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