Inescrupulosos panaderos de Canelones insisten en la utilización del nocivo bromato de potasio
En conferencia de prensa realizada ayer en la Sala de Actos del Palacio Municipal, en la capital departamental, la Dirección General de Contralor Sanitario de la Intendencia Municipal de Canelones (IMC) dio a conocer la suspensión de actividades de dos panaderías del departamento, ubicadas en las ciudades de Las Piedras y La Paz respectivamente, por el uso de bromato de potasio en la elaboración del pan. El director general de Contralor Sanitario, doctor Mario Ancel, acompañado por el director del cuerpo inspectivo municipal, el subdirector técnico de Contralor Sanitario y el gerente del Area de Bromatología, expresó que se trataba de un hecho «particularmente grave», que no es la primera vez que ocurre; «se trata de la detección en productos panificados de bromato de potasio». La sustancia está prohibida para el consumo humano y «puede provocar enfermedades», explicó Ancel. Los comercios sancionados son dos: La panadería y almacén «Nueva Pompeya», en calle Francisca Arnal de Artigas N° 124, en Las Piedras, cuya titular es Karim Claudia Rosas Pizzorno, que además de funcionar sin las habilitaciones municipales correspondientes, se detectó que utilizaba bromato de potasio en la elaboración del pan. El otro establecimiento está en La Paz, en Avenida Artigas Nº 646, gira en el ramo panadería y almacén y su propietario es Carlos Antúnez. También en este caso se constató el agregado de bromato de potasio en la elaboración de productos panificados, con el agravante de que el infractor es reincidente en este tipo de contravención a la Ordenanza Bromatológica Departamental, habiendo sido sancionado en 2004. En ambos casos se procedió a la clausura de los comercios, aplicándose multas a los propietarios.
Panaderías clandestinas en la mira
El cuerpo inspectivo de la IMC lleva realizadas 35 inspecciones, de las cuales hasta el momento en sólo dos casos se detectó la presencia de bromato. Ancel anunció que van a continuar con estas inspecciones y detalló que se «están procesando alrededor de cuatro análisis (de laboratorio) semanales». El jerarca reconoció que en Canelones existe una gran cantidad de panaderías informales o clandestinas, que al no estar incluidas en nuestro registro bromatológico, «escapan al control».
«Actuar sobre las panificadoras no autorizadas es muy complicado, es un problema bastante difícil; supone solicitarle a la Justicia la autorización para el allanamiento con la participación de la Policía, incautar las máquinas, y además están muy alertas», expresó Ancel. De acuerdo a informes de prensa aparecidos en enero de 2004, el 70% de las panaderías de Canelones utiliza bromato de potasio en la elaboración de pan. Precisamente, se recordará que algunos hechos ocurridos durante los primeros meses de aquel año sacudieron a la opinión pública, ante la noticia del riesgo de desarrollar cáncer como consecuencia de consumir por períodos prolongados de tiempo productos elaborados con bromato de potasio. Las altas temperaturas del horneado transforman el bromato en bromuro, que es en definitiva la sustancia que tiene efectos nefrotóxicos, cancerígenos y mutagénicos, que a la larga pueden producir cáncer y daños renales. En Uruguay, en 1993, fue prohibida su utilización en el rubro alimentario al conocerse los estudios que determinaron los peligros para la salud humana. El director de Contralor Sanitario exhortó a los consumidores a estar alerta. «Fuera de las panaderías, el pan tiene que ser transportado y vendido al público envasado, con el rótulo de la panadería que lo elaboró», resaltó el doctor Ancel. *
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