Las chicas lo timaron y las persiguió en calzoncillos por las calles salteñas
Un caso con ribetes humorísticos se registró en Salto cuando un individuo algo ebrio persiguió en calzoncillos por la calle a unas menores quienes le habían sustraído dinero de sus ropas, en el interior de un motel de alta rotatividad.
Era tal su furia que un patrullero que lo «auxilió» debió reducirlo por la fuerza para que entrara al rodado y no deambulara en paños menores persiguiéndolas.
El desusado caso se registró en plena vía pública cuando un hombre vistiendo solamente un calzoncillo corrió por la calle a tres personas del sexo femenino las que, supuestamente, le habían robado dinero cuando estaban en el interior de un motel.
Las versiones obtenidas por LA REPUBLICA indican que el timado circulaba por el centro de Salto en su vehículo cuando observó a tres jovencitas. Paró y entabló diálogo, acordando ir todos a un motel. Fue así que ingresaron a una habitación y el hombre comenzó a relacionarse con sus acompañantes. En medio del frenesí erótico con dos de la jovencitas una tercera le sustraía dinero de los pantalones, hecho advertido por el fugaz amante del terceto. Al advertir el latrocinio las chicas escaparon del motel y el hombre salió persiguiéndolas por la calle vestido únicamente con su slip.
Las timadoras era de 13, 16 y 17 años
Advertida la Policía, concurrió al lugar y encontraron en la calle corriendo a la víctima, quien informó a los agentes policiales que se le habían llevado una cifra superior a los 100 dólares. Los guardia civiles solicitaron al ofuscado perseguidor que ingresara al interior del móvil ya que en esas condiciones no podía estar en la vía pública, donde pasaban peatones y automovilistas. El timado sin acatar la orden policial exigió que capturaran a las damas y se desacató, debiendo ser reducido a viva fuerza. En tanto, otro móvil policial detuvo cuadras más adelante a las denunciadas. Fueron derivadas a la comisaría, donde se determinó que eran tres menores de 13, 16 y 17 años.
En tanto, en la seccional el persecutor semidesnudista causó desorden e insultó a los agentes policiales.
Fue pasado al calabozo en paños menores, ya que su ropa había quedado en el interior de la habitación del motel y en el garaje su auto. Las adolescentes fueron sometidas a una requisa por personal policial femenino y no se les encontró el dinero. De la situación generada, fue enterado el juez penal de turno el cual dispuso que las tres menores fueran interrogadas y entregadas a sus padres. A su vez, ordenó que el hombre permaneciera detenido hasta que recuperara su estado normal y luego fuera puesto en libertad dentro de las 24 horas con las advertencias del caso de no poder andar deambulando en calzoncillos en la vía pública. *
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